Lengua Castellana y Literatura II · Tipología textual y rasgos lingüísticos · Comunidad de Madrid · 2024
Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2024
Elija entre A o B y responda a las preguntas 1, 2 y 3 del texto elegido.
(Por derechos de autor, el texto no se reproduce en Hodeia: Marian Rojas Estapé, , 2018. Está en la página 1 del PDF oficial del examen.)
Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes: enuncie el tema del texto ; detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes ; indique qué tipo de texto es .
Redacte un resumen del contenido del texto.
Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de recurrir a terapias para superar los traumas y las dificultades.
Solución
Se pide el tema, en una frase breve. Las palabras clave del texto son , y , y , y, al final, : la autora dice que ser feliz depende de cómo afrontamos el dolor.
La capacidad de superar el sufrimiento (la resiliencia) como condición para ser feliz.
Se piden los rasgos lingüísticos y estilísticos más destacados y, de cada uno, para qué sirve en el texto (las líneas se cuentan en la página 1 del PDF).
Personas gramaticales: la primera del plural inclusiva (nos, podemos, tenemos) implica al lector en lo que se dice; la primera del singular de la autora, que se presenta como psiquiatra con experiencia en consulta (líneas 9-10), funciona como argumento de autoridad.
Tiempos verbales: el presente gnómico (es, existe, necesita, nace) da a las afirmaciones validez general, como corresponde a un ensayo.
Léxico: dos campos semánticos enfrentados, el del dolor (sufrimiento, duelo, traumas, heridas, derrotas) y el de la felicidad y la superación (alegría, rehacerse, superar, resiliencia), que reproducen la oposición en la que se basa el texto; los términos de la psicología se usan en un registro divulgativo, accesible para cualquier lector.
Recursos estilísticos: metáforas de la vida como un camino (líneas 4-5) y como una partida de cartas en la que hay que jugar bien la mano que toca (líneas 13-14), y las heridas de una biografía como imagen de las experiencias dolorosas (línea 7); enumeraciones (línea 1) y una cita en estilo directo con exclamaciones (líneas 2-3) que dramatiza la queja ante la desgracia.
Organización: empieza con una sentencia popular impersonal («Se dice que», línea 1), encadena las ideas con conectores explicativos y consecutivos («La razón es sencilla», «por lo que») y adversativos que oponen lo que no podemos elegir y lo que sí, y termina con el concepto clave, resaltado tras dos puntos.
Es un texto de registro culto pero divulgativo. La autora combina la primera persona del plural, que implica al lector, con la del singular, con la que se presenta como psiquiatra y da autoridad a lo que dice. El presente gnómico convierte sus afirmaciones en verdades generales. El léxico enfrenta el campo del dolor (traumas, heridas, duelo) con el de la superación (rehacerse, superar, resiliencia), y los tecnicismos psicológicos se explican de forma accesible. El estilo se apoya en metáforas cotidianas (la vida como un camino o como una partida de cartas), en enumeraciones y en una cita en estilo directo que dramatiza la queja. Las ideas avanzan con conectores explicativos, consecutivos y adversativos, desde una sentencia popular hasta el concepto que lo resume todo: la resiliencia.
Se pide el tipo de texto. Por el tema (una reflexión sobre la condición humana), la subjetividad de la autora y su difusión en un libro de divulgación, es un texto humanístico; por la forma, expone ideas y las defiende con argumentos.
Es un texto humanístico, del género ensayo, de modalidad expositivo-argumentativa.
Se pide el resumen: las ideas principales, con palabras propias, en tercera persona y sin opinar. Las ideas del texto son: el dolor es inevitable en cualquier vida (líneas 1-8); lo decisivo es la actitud con que se afronta, porque no elegimos lo que nos pasa (líneas 9-14); y la capacidad de rehacerse, la resiliencia, marca la personalidad (líneas 15-19).
La autora sostiene que ser feliz no consiste en evitar el dolor, sino en saber superarlo. Ante una desgracia olvidamos lo bueno, pero la vida alterna alegrías y dificultades y nadie se libra de sufrir. Como no controlamos lo que nos ocurre, lo decisivo es cómo lo afrontamos: los golpes dejan huella, y la manera de rehacerse de ellos marca la personalidad. Esa capacidad de recuperarse es la resiliencia.
Producción propia del alumno: sin solución modelo.
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