Lengua Castellana y Literatura II · Intención comunicativa y subjetividad · Cantabria · 2026

Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2026

“Mujeres que dan la vez”

(Por derechos de autor, el texto no se reproduce en Hodeia: Elvira Lindo, adaptado de El Paıˊs, 09/11/2025. Está en la página 1 del PDF oficial del examen.)

Apartado A [3,5 puntos]. COMENTARIO LINGU¨IˊSTICO DEL TEXTO. Responda a las siguientes preguntas:

Pregunta A1 [1 punto]. Identifique y enuncie el tema del texto. A continuación, comente la estructura interna o identifique la tesis y argumentos.
Pregunta A2 [0,5 puntos]. Explique, bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes palabras y expresiones extraídas del texto: gritos enajenados (líneas 4-5), el salvoconducto (línea 11).
Pregunta A3 [2 puntos]. Realice un comentario lingüístico sobre la actitud e intencionalidad de la autora del texto. Justifíquelo con elementos lingüísticos y estilísticos relevantes.

Solución

Pregunta A1. Se piden el tema y, a elección, la estructura interna o la tesis con sus argumentos: se da la estructura y se localiza la tesis. Las líneas son las que numera el PDF (página 1).
Palabras clave: las mujeres del pueblo, sus besos de bienvenida, el Ahora de la línea 15, las tres ancianas de la cola, el turno y la vez. La autora pasa del recuerdo de su infancia a la conciencia de que su generación ocupa ya el lugar de aquellas mujeres.
Partes: el recuerdo de los veranos en el pueblo (líneas 1-14), en pretérito imperfecto habitual; el presente (líneas 15-23), con el regreso, la ausencia de aquellas mujeres y la escena del mercadillo; y la reflexión final (líneas 24-26), que convierte la cola en imagen de la vida.
La idea general aparece al final (línea 24) y el título la anticipa: la estructura es inductiva (sintetizante).

Respuesta: Tema: el relevo de las generaciones y la aceptación del paso del tiempo, a partir del recuerdo de las mujeres del pueblo de la infancia.

Estructura: el texto tiene tres partes. En la primera (líneas 1-14), la autora evoca los veranos de su niñez en el pueblo: la llegada en coche, el recibimiento ruidoso de las mujeres de la familia y sus besos, que daban a los niños de ciudad derecho a sentirse de allí. En la segunda (líneas 15-23) vuelve al presente: aquellas mujeres han muerto, su generación tiene ya la edad que ellas tenían, y tres ancianas que esperan su turno en el mercadillo y celebran la ligereza de un forro polar le muestran su propio futuro. En la tercera (líneas 24-26) concluye que la vida es como esa cola: pronto le tocará ser la primera y ceder el turno, aunque duda de estar preparada. Es una estructura inductiva: de los recuerdos y de una anécdota se llega a la idea general, formulada en la línea 24 y anticipada por el título.


Pregunta A2. Se pide el significado de cada expresión en su contexto, con una definición o con tres sinónimos; se dan las dos cosas. La prueba es sustituirla en su frase sin que cambie el sentido.
gritos enajenados (líneas 4-5): son los que lanzan las mujeres del pueblo al ver llegar el coche de la familia; enajenado es 'fuera de sí', aquí por la excitación del reencuentro, con un punto de exageración humorística.
el salvoconducto (línea 11): en sentido recto, documento que permite circular libremente por un territorio; aquí, en sentido figurado, los besos de bienvenida eran lo que autorizaba a los niños de ciudad a moverse por el pueblo como uno más.

Respuesta: Gritos enajenados: chillidos de alegría desbordada, de quien está fuera de sí por la emoción. Sinónimos: gritos exaltados, enardecidos, alborozados.
El salvoconducto: lo que daba a los niños de ciudad permiso para entrar en la vida del pueblo y ser aceptados en él. Sinónimos: el pase, el permiso, el aval.


Pregunta A3. Se piden la actitud y la intención de la autora, justificadas con rasgos lingüísticos y estilísticos del texto (los criterios esperan al menos seis, con ejemplos, y las funciones del lenguaje predominantes).
Género: es una columna de opinión de tono personal y literario: la autora parte de su experiencia, no de datos.
Rasgos que se aprecian: la primera persona del singular (vuelvo, línea 15; mi recuerdo, línea 11; sereˊ, línea 25); la primera del plural generacional (nos curtioˊ, línea 2; somos nosotros, línea 18) y la segunda persona generalizadora (te convertıˊa, línea 2; podıˊas sentirte, línea 14); el paso del imperfecto del recuerdo (líneas 4-14) al presente (líneas 15-23) y al futuro (línea 25); diminutivos afectivos (desgraciadilla, línea 2; pobrecica, línea 8) y adjetivos valorativos (enajenados, línea 5; temibles, línea 12); comparaciones y metáforas (líneas 6-8, 11, 24 y 26); la enumeración con anáfora de besos (líneas 6-8); oraciones nominales y la exclamativa de la línea 23; referencias de época (aquellos setenta, línea 2; Seat 124, línea 4; colonia Joya, línea 10); y el registro coloquial del cierre (línea 26).
Funciones: predomina la expresiva (primera persona, diminutivos, exclamación), acompañada de la poética (metáforas, comparaciones, anáfora) y de la apelativa (el nosotros y el tú que implican al lector).

Respuesta: La actitud de la autora es subjetiva: nostálgica y tierna al evocar su infancia, irónica y humorística en los detalles, y, al final, melancólica pero serena ante la vejez. Su intención es reflexionar sobre el paso del tiempo y el relevo de las generaciones y hacer que el lector, sobre todo el de su edad, se reconozca en esa experiencia; el texto es también un homenaje a las mujeres del pueblo.

Lo justifican varios rasgos. Primero, la primera persona del singular (vuelvo, mi recuerdo, seré) y la confesión de la línea 25, que hacen del texto una reflexión íntima: predomina la función expresiva. Segundo, la primera persona del plural generacional (nos curtió, somos nosotros) y la segunda persona con valor general (te convertía, podías sentirte), que implican al lector y buscan su complicidad: función apelativa. Tercero, los tiempos verbales: el imperfecto habitual del recuerdo, el presente de la escena del mercadillo y el futuro de la línea 25 dibujan el paso del tiempo que es el tema. Cuarto, el léxico afectivo: los diminutivos desgraciadilla y pobrecica, este con el sufijo -ico, de uso dialectal, y adjetivos valorativos como enajenados, que tiñen el recuerdo de ternura y humor. Quinto, los recursos de la función poética: comparaciones expresivas («besos como ventosas», «duros como clavos», líneas 7-8), metáforas como el «comité de recepción espontáneo» (línea 6), el salvoconducto (línea 11), la cola como imagen de la vida (línea 24) y el forro polar como uniforme último, eufemismo de la mortaja (línea 26), y la anáfora de besos, que acumula y da ritmo. Sexto, la sintaxis expresiva: oraciones nominales («Tías primeras, segundas, lejanas», líneas 5-6) y la exclamativa Qué ligereza (línea 23), irónica y tierna a la vez. Por último, las referencias a los años setenta (el Seat 124, la colonia Joya) apelan a la memoria común de una generación, y el coloquial «eso es así» (línea 26) cierra con la aceptación de «lo inevitable» (línea 19).

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