Lengua Castellana y Literatura II · Texto argumentativo y comentario crítico · Andalucía · 2023
Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2023
(Textos)
En este bloque se plantean dos textos, de los que debe elegir SOLAMENTE UNO y responder a las cuestiones correspondientes.
(Por derechos de autor, el fragmento no se reproduce en Hodeia: Carmen Martín Gaite, . Está en la página 2 del PDF oficial del examen.)
1. Identifique las ideas del texto, exponga de forma concisa su organización e indique razonadamente su estructura. (1.5 puntos)
2. Explique la intención comunicativa del autor (0.5 puntos) y comente dos mecanismos de cohesión distintos que refuercen la coherencia textual. (1 punto)
3. Elabore un discurso argumentativo, entre 200 y 250 palabras, en respuesta a esta pregunta, eligiendo el tipo de estructura que considere adecuado. (2 puntos)
Solución
Se piden tres cosas: las ideas del texto, cómo se organizan y qué estructura tiene, razonada. Es un diálogo entre la narradora y el hombre de negro, con los comentarios de ella; las líneas se cuentan en la página 2 del PDF, que no las numera (25 líneas).
Las ideas: el hombre de negro reprocha a la narradora que insista en que su relato era un sueño y que estropeara su segunda parte con una descripción realista, por miedo (líneas 1-5); ella piensa que su posterior investigación histórica le parecerá una traición aún mayor (líneas 6-8); para él la literatura debe enfrentarse a lo ilógico y no servir de amparo ante lo incierto, y ella recuerda la inquietud con que escribió (líneas 9-12); discuten si ella usa la literatura como refugio: él lo afirma; ella objeta que nadie puede vivir sin ninguna protección y que lo contrario sería perderse en un laberinto; él acepta el laberinto, pero no el castillo, y plantea la disyuntiva entre perderse y defenderse (líneas 13-20); y ella renuncia a replicar, mientras él dice que hace tiempo que no se defiende (líneas 21-25).
El fragmento desarrolla una reflexión sobre la literatura a través del diálogo. Primero (líneas 1-5), el hombre de negro critica a la narradora por haber querido explicar como sueño su relato y por haber estropeado su segunda parte con una descripción realista del balneario, una concesión nacida del miedo. Después (líneas 6-8), ella reconoce que sus trabajos de investigación histórica fueron también una huida de la ambigüedad, un intento de ordenar las cosas para no perderse. En tercer lugar (líneas 9-12), él sostiene que la literatura debe atreverse con lo que escapa a la razón en lugar de protegernos de la duda, y ella recuerda la inquietud con que escribió en los años cincuenta. Luego (líneas 13-20), cuando ella pregunta si usa la literatura como refugio, él lo afirma; ella replica que nadie puede vivir sin ninguna protección y que lo contrario sería perderse en un laberinto, y él acepta el laberinto, pero no el castillo: hay que escoger entre perderse y defenderse. Por último (líneas 21-25), la narradora calla, consciente de que contestar sería seguir defendiéndose, y él declara que renunció hace tiempo a los castillos.
Las ideas se organizan como un diálogo en progresión, en tres partes: la crítica de la obra de la narradora (líneas 1-8), el núcleo sobre la literatura como desafío o como refugio (líneas 9-20) y el cierre (líneas 21-25). La idea clave se enuncia en la línea 9, se condensa en la disyuntiva de la línea 20 y vuelve en la última réplica (línea 25); por eso, si se quiere una etiqueta, la estructura es encuadrada.
Se piden dos cosas: la intención del autor y dos mecanismos de cohesión distintos que refuercen la coherencia.
Intención: es un fragmento de novela, un diálogo metaliterario en el que la narradora y su interlocutor discuten sobre la escritura de ella; la autora usa imágenes como el laberinto, el castillo o el sombrero que parece un pájaro de las tormentas (líneas 20 y 22).
Cohesión: se eligen dos mecanismos de clases distintas, uno léxico y otro gramatical.
Léxico: la repetición de palabras clave, y (líneas 1, 2, 5 y 7), (líneas 9, 10 y 11) y (líneas 9, 13 y 17), y las parejas de antónimos que vertebran el diálogo: sueños e historia, desafío y refugio, laberinto y castillo, perderse y defenderse.
Gramatical: la anáfora pronominal: en y (líneas 6-7), remite a los trabajos de investigación; en (línea 8), remite a las cosas; en (línea 14), remite a la mano.
La intención de la autora es reflexionar sobre la naturaleza de la literatura, a la que presenta como un desafío a la lógica y una aventura en la incertidumbre, frente a la tentación de usarla como refugio o de explicarlo todo; es también una autocrítica de su propia trayectoria. Es un texto metaliterario, con predominio de la función poética.
Dos mecanismos de cohesión refuerzan la coherencia. Uno es léxico: la repetición de las palabras clave del debate (sueño, incertidumbre, refugio) y las oposiciones de antónimos (desafío y refugio, laberinto y castillo, perderse y defenderse) mantienen el tema y articulan las dos posturas del diálogo. Otro es gramatical: la anáfora pronominal; por ejemplo, el de (línea 7) retoma los trabajos de investigación histórica y el de (línea 8), las cosas que la narradora quería ordenar, lo que encadena las oraciones sin repeticiones.
Producción propia del alumno: sin solución modelo.
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