Lengua Castellana y Literatura II · Poesía desde 1939 · Extremadura · 2024

Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2024

III. TERCER BLOQUE: EDUCACIOˊN LITERARIA. Se proponen 2 preguntas sobre el temario de Literatura castellana; hay que elegir una de ellas. La puntuación máxima de este bloque es de 3 puntos.

1. Elija una entre las dos preguntas que se proponen:

PREGUNTA 2: La poesía española desde los años 60 hasta actualidad.

Solución

PREGUNTA 2. Se pide desarrollar el tema: tendencias, autores y obras de la poesía española desde los años sesenta (los criterios piden, entre otros, a Hierro, a Gil de Biedma y Ángel González, a los novísimos y a García Montero, Villena y De Cuenca).

Respuesta: En los años sesenta la poesía social, que había dominado la década anterior, muestra su agotamiento: se duda de que el poema pueda transformar la sociedad y se busca un lenguaje más personal. Blas de Otero (Que trata de Espan˜a, 1964) y José Hierro, que alterna los reportajes y las alucinaciones (Cuanto seˊ de mıˊ, 1957; Libro de las alucinaciones, 1964), evolucionan en ese sentido.

La generación de los cincuenta, o de los sesenta por la fecha de sus obras centrales, concibe la poesía como una forma de conocimiento de uno mismo y del mundo. Sus autores conservan la preocupación ética y social, pero la expresan desde la experiencia individual, con ironía, humor, un tono conversacional y un lenguaje cuidado. Son Ángel González (Aˊspero mundo, 1956; Tratado de urbanismo, 1967), Jaime Gil de Biedma (Moralidades, 1966; Poemas poˊstumos, 1968), José Ángel Valente (A modo de esperanza, 1955), Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad, 1953), José Agustín Goytisolo y Francisco Brines.

En 1970, la antología Nueve novıˊsimos poetas espan˜oles, de José María Castellet, presenta a una generación nacida después de la guerra y formada en la cultura de masas: Manuel Vázquez Montalbán, Pere Gimferrer (Arde el mar, 1966), Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte, 1967), Félix de Azúa, Leopoldo María Panero o Ana María Moix, entre otros. Los novísimos rechazan la poesía social y la de la experiencia, y practican una poesía culturalista y esteticista, llena de referencias artísticas e históricas (el venecianismo), junto a elementos del cine, el cómic o la música popular; recuperan el surrealismo y experimentan con la forma (collage, escritura automática). En esa línea se sitúan también Antonio Colinas (Sepulcro en Tarquinia, 1975), Luis Antonio de Villena (Hymnica, 1979) y Luis Alberto de Cuenca, que evoluciona hacia la claridad y la ironía (La caja de plata, 1985).

Desde los años ochenta, con la democracia, la poesía se diversifica. La tendencia más difundida es la poesía de la experiencia, que vuelve a la claridad, a la vida cotidiana y urbana y a un yo que es personaje: Luis García Montero (Diario coˊmplice, 1987; Habitaciones separadas, 1994), Felipe Benítez Reyes o Carlos Marzal. Conviven con ella la poesía del silencio o esencialista, de expresión depurada (Jaime Siles, Andrés Sánchez Robayna), el neosurrealismo, la poesía escrita por mujeres, que gana una presencia decisiva (Blanca Andreu, Ana Rossetti, Olvido García Valdés), la poesía crítica de Jorge Riechmann y la obra de Antonio Gamoneda (Libro del frıˊo, 1992), premio Cervantes en 2006. En el siglo XXI la poesía se difunde también por internet y las redes, con autores jóvenes de gran éxito de público.

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