Lengua Castellana y Literatura II · Poesía desde 1939 · Galicia · 2022
Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2022
Desarrolle el tema “La poesía española en las tres décadas posteriores a la Guerra Civil: Blas de Otero”. Identifique en el fragmento tres características propias del autor y/o de la época y explíquelas.
(Por derechos de autor, el poema no se reproduce en Hodeia: . Está en la página 2 del PDF oficial del examen.)
Solución
Se pide desarrollar la poesía española de las tres décadas posteriores a la Guerra Civil, centrándose en Blas de Otero, e identificar y explicar tres rasgos del soneto (página 2 del PDF; versos contados seguidos, primero la columna izquierda y luego la derecha, del 1 al 14). Errata del enunciado: el poema va firmado «(Viento del pueblo)», que es un libro de Miguel Hernández (1937); según los criterios, el soneto pertenece a (1951), de Blas de Otero.
Métrica: soneto de endecasílabos con rima consonante ABBA ABBA en los cuartetos y CCD EED en los tercetos.
Rasgos que hay que buscar: la angustia existencial y el diálogo con un Dios ausente (versos 1-8 y 12-14), el sentido de la vida (versos 9-11), el lenguaje desgarrado, los encabalgamientos y las interrogaciones y exclamaciones.
Primer rasgo: la angustia existencial de la poesía desarraigada. El yo lírico imagina con horror que Dios no exista o que se reduzca a la materia, a los cuatro elementos (versos 2-4), y que la muerte sea un vacío sin luz (versos 5-8): el poema expresa la soledad del hombre ante la muerte y el silencio de Dios.
Segundo rasgo: el diálogo desgarrado con un Dios ausente y la pregunta por el sentido de la vida. Si no hay Dios, carece de sentido vivir y los signos religiosos (las «vidrieras», los «crucifijos», verso 10) no valen nada; el poeta se dirige a Dios con exigencia y casi con violencia, pidiéndole que deje de maltratar al hombre o que lo deje caer en él (versos 12-14).
Tercer rasgo: el lenguaje directo, áspero y tenso dentro de una forma clásica. El soneto, de endecasílabos con rima consonante, se quiebra con encabalgamientos abruptos («sólo consistiera / en tierra», versos 3-4), enumeraciones (verso 4), interrogaciones retóricas (versos 9-11), apóstrofes («oh Dios», verso 12) y frases cortas y rotundas («Basta la muerte. / Basta», versos 11-12), con anadiplosis entre los tercetos.
Tras la guerra, en los años cuarenta, conviven la poesía arraigada, en torno a la revista (Luis Rosales, Leopoldo Panero), que canta con formas clásicas un mundo ordenado por la fe y la patria, y la poesía desarraigada, que expresa la angustia ante un mundo caótico: (1944), de Dámaso Alonso, y la revista . Aparecen también el postismo, de raíz vanguardista (Carlos Edmundo de Ory), y el grupo de . En los cincuenta domina la poesía social, que quiere transformar la realidad con un lenguaje claro y dirigido a la inmensa mayoría (Gabriel Celaya, José Hierro, el propio Otero). En los sesenta se afirma la generación de los cincuenta (Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez), que vuelve la poesía hacia la experiencia personal y el conocimiento, con ironía y tono conversacional.
Blas de Otero (Bilbao, 1916-Madrid, 1979) recorre las dos primeras tendencias. Tras un libro religioso, (1942), su etapa existencial está formada por (1950) y (1951), reunidos después en (1958): sonetos y versos libres de lenguaje desgarrado, en los que el hombre, solo ante la muerte, interpela a un Dios que calla. Con (1955) pasa a la poesía social: del yo al nosotros, de Dios a España y a la «inmensa mayoría», con un lenguaje sencillo y comprometido, que continúa en (1959) y (1964). En su última etapa, con (1970), experimenta con el poema en prosa y una mayor libertad formal.
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