Pasamos todo a un miembro y llamamos
a la función que resulta, para que resolver la ecuación sea buscar los ceros de
.
La función
es continua en todo
por ser suma y producto de funciones continuas: un polinomio y un coseno. Podemos entonces aplicar el teorema de Bolzano en cualquier intervalo en cuyos extremos
cambie de signo.

Para la solución negativa tomamos el intervalo
:
Como
es continua en
y toma signos distintos en sus extremos, por el teorema de Bolzano existe al menos un
con
.
Para la solución positiva tomamos el intervalo
:
De nuevo por el teorema de Bolzano existe al menos un
con
.
La ecuación tiene, por tanto, al menos una solución negativa en
y al menos una positiva en
.
Aplicamos el método de bisección: partimos por la mitad el intervalo y nos quedamos con la mitad en la que
sigue cambiando de signo, hasta que su longitud baje de una décima.
Ese último intervalo mide
, menos de una décima, de modo que cualquiera de sus puntos aproxima la raíz con el error pedido.
La solución positiva de la ecuación es, aproximadamente,
con un error menor que una décima.