Se sigue el orden habitual: dominio, extremos del dominio, monotonía y, con todo ello, la representación gráfica.
El dominio de una raíz cuadrada lo forman los valores que no hacen negativo el radicando.
En el extremo izquierdo,
, la función está definida y se evalúa directamente.
Por la derecha el dominio no está acotado, así que hay que calcular el límite. La raíz cuadrada crece sin tope, aunque cada vez más despacio.
Por tanto la función no tiene asíntota horizontal. Tampoco tiene asíntota oblicua, porque el cociente
tiende a 0.
Para la monotonía derivamos.
La derivada no se anula nunca, y para todo
tanto el numerador como el denominador son positivos.
La función es creciente en todo su dominio,
, y no decrece en ningún intervalo. Al no haber puntos críticos, no hay máximos ni mínimos locales en el interior del dominio.
En
la derivada no existe, porque el denominador se anula: la gráfica llega al origen con tangente vertical.
Para dibujar tomamos algunos puntos de cuadrados perfectos, que son los que salen exactos, y llevamos el eje horizontal hasta
como indica el enunciado.
| 0 | 4 | 9 | 16 | 25 | 30
| 0 | 2 | 3 | 4 | 5 | 5,48 |
|---|
La función tiene dominio
, vale 0 en el extremo izquierdo y tiende a
por la derecha, es creciente en todo el dominio y no presenta máximos ni mínimos locales. En
alcanza su mínimo absoluto, que vale 0.

La pendiente de la recta tangente en un punto es el valor de la derivada en ese punto.
El punto de tangencia se obtiene evaluando la función.
Escribimos la recta en la forma punto-pendiente y la desarrollamos.
La pendiente de la recta tangente en
vale
. Es positiva y pequeña, coherente con que la función crezca cada vez más despacio; la recta corta el eje de ordenadas en 2,5.
