Lo primero es decidir qué par se reduce y cuál se oxida, y eso lo fijan los potenciales: en el cátodo va siempre el par de mayor potencial de reducción, porque es el que tiene más tendencia a captar electrones.
Aunque los dos potenciales son negativos, lo que cuenta es cuál es mayor. Así que el cinc se reduce y el potasio se oxida. La pila consta de estas piezas:
| Elemento | Descripción Ánodo (polo negativo) | electrodo de potasio sumergido en una disolución 1 M de una sal de K⁺ Cátodo (polo positivo) | electrodo de cinc sumergido en una disolución 1 M de una sal de Zn²⁺ Circuito externo | hilo conductor que une ambos electrodos, con un voltímetro intercalado Puente salino | tubo en U con un electrolito inerte que conecta las dos disoluciones |
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Los electrones circulan del ánodo al cátodo por el circuito externo, es decir, del electrodo de potasio al de cinc.
La notación de la pila, con el ánodo a la izquierda:
Conviene advertir que esta pila es un ejercicio teórico y no se puede montar en disolución acuosa: el potasio metálico reacciona violentamente con el agua, reduciéndola a hidrógeno. Precisamente su potencial tan negativo es lo que anticipa esa reactividad.
En el ánodo, oxidación. Como cada átomo de potasio cede un solo electrón y el cinc capta dos, hay que multiplicarla por 2 para igualar el intercambio:
En el cátodo, reducción:
Sumando, la reacción global:
Sale positiva, lo que confirma que el proceso es espontáneo. Es un potencial muy alto, consecuencia de lo reductor que es el potasio: está entre los metales más activos que existen.
El potencial
se multiplica por 2 al duplicar la semirreacción del potasio: es una propiedad intensiva y no depende de la cantidad de sustancia que reaccione.
Un
, es decir, una sal muy soluble cuyos iones no reaccionen con las disoluciones de las semiceldas ni se depositen en los electrodos, y a poder ser con catión y anión de movilidad parecida.
Lo habitual es una disolución concentrada de nitrato de potasio, cloruro de potasio o nitrato de amonio, inmovilizada en agar-agar dentro de un tubo en U.
La justificación está en su función: mantener la neutralidad eléctrica de ambas disoluciones. En la semicelda del ánodo aparecen cationes al disolverse el metal, y esa disolución acumularía carga positiva; en la del cátodo desaparecen cationes al depositarse, y quedaría un exceso de carga negativa. Esa separación de carga se opondría al paso de más electrones y la pila se pararía. El puente lo impide cediendo aniones hacia el ánodo y cationes hacia el cátodo.
Si el electrolito no fuera inerte, se estropearía el experimento: por ejemplo, un puente de cloruro de potasio precipitaría el catión de la semicelda si formara con él una sal insoluble, y en ese caso habría que recurrir al nitrato.