C3. Se dispone de tres frascos con disoluciones
M de ácido nítrico, ácido sulfúrico y ácido acético. Por un error, los frascos no han sido etiquetados. Se mide la acidez de las disoluciones, resultando que el frasco A tiene pH = 1,7, el B pH = 2,0 y el C pH = 3,4. Si
y
,
a) Determina qué frasco corresponde al ácido nítrico y justifica. (0,50)
b) Determina qué frasco corresponde al ácido sulfúrico y justifica. (0,50)
c) Determina qué frasco corresponde al ácido acético y justifica. (0,50)
Las tres disoluciones tienen la misma concentración,
M, de modo que las diferencias de pH solo pueden venir de cuántos protones cede cada ácido y con qué facilidad. Conviene ordenar de antemano los tres pH medidos, porque a menor pH mayor concentración de protones:
El ácido nítrico es un ácido fuerte y monoprótico, así que en disolución está totalmente ionizado y cede exactamente un protón por molécula. Su concentración de hidronio coincide, por tanto, con la concentración del ácido.
El pH calculado es exactamente 2,0, sin ninguna aproximación de por medio, de modo que la asignación es inmediata.
El ácido nítrico corresponde al frasco B, el de pH = 2,0.
El ácido sulfúrico es diprótico y se ioniza en dos etapas. La primera es la de un ácido fuerte y está completa; la segunda corresponde a un ácido débil, con la constante que da el enunciado, y aporta una cantidad adicional de protones.
Basta este razonamiento para concluir: la concentración de protones supera necesariamente a la del ácido nítrico, y por tanto su pH ha de ser menor que 2.
De los tres frascos, el único con pH por debajo de 2 es el A. Se puede además comprobar el orden de magnitud resolviendo la segunda ionización, que al ser
comparable a la concentración inicial está bastante desplazada:
El ácido sulfúrico corresponde al frasco A, el de pH = 1,7, por ser el único diprótico de los tres y aportar por ello más protones que ningún otro a igual concentración.
El ácido acético es un ácido débil y monoprótico, así que solo se ioniza parcialmente: su concentración de protones es una fracción de la concentración inicial.
Con eso queda asignado, porque solo un frasco tiene pH por encima de 2. El valor concreto se obtiene resolviendo el equilibrio:
El ácido acético corresponde al frasco C, el de pH = 3,4, valor que además reproduce el cálculo con precisión. Los tres casos ilustran la misma idea: a igualdad de concentración, el pH lo determinan la fuerza del ácido y el número de protones que puede ceder.