Lengua Castellana y Literatura II · Mecanismos de cohesión · Aragón · 2022
Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2022
(Por derechos de autor, el texto no se reproduce en Hodeia: el examen no da título, autor ni fuente. Está en la página 1 del PDF oficial del examen.)
Determine el tema del texto B y la opinión manifestada por su autor/a.
¿Qué significa la ? ¿De qué presunta enfermedad habla el autor/a?
Describa los principales mecanismos de cohesión en el texto B, que consiguen darle coherencia de significado.
Solución
Se piden el tema y la opinión del autor (líneas contadas en la página 1, del 1 al 15 del texto B).
Palabras clave: y (líneas 1, 4 y 5), (líneas 2 y 8), e (líneas 12-13), frente a , , y (líneas 5-9).
Progresión: la desconfianza histórica hacia la lectura y la ficción, con ejemplos (líneas 1-11), y la defensa de su poder (líneas 12-15).
Tema: el temor histórico a la influencia de las ficciones y su verdadero valor.
Opinión: el autor recuerda que durante siglos se consideró peligroso leer demasiado, como hoy se acusa a las películas, los videojuegos o las canciones de corromper, y rechaza ese miedo. A su juicio, el poder de la ficción está precisamente en asomarnos a lo perverso: nos permite explorar sin riesgo los conflictos que nos traerá la vida y aprender a decidir, porque la ignorancia no nos hace más sabios.
Se pide el significado de la expresión (líneas 6-7 del texto, que dice ) y de qué presunta enfermedad se habla.
Metáfora: la es un trastorno de la alimentación que lleva a comer de forma compulsiva y excesiva; aplicada a las , designa la lectura voraz y sin control.
Enfermedad: según el texto, el temor que despertó en la Europa del siglo XVIII una supuesta enfermedad nueva e incontrolable, la afición desmedida a leer novelas (líneas 5-7), cuyo ejemplo literario es Emma Bovary (líneas 7-8).
La bulimia de las letras es la lectura compulsiva y excesiva, presentada como si fuera un trastorno: igual que la bulimia lleva a comer sin medida y en perjuicio de la propia salud, esta presunta enfermedad consistiría en leer novelas de forma ansiosa e incontrolada. El autor se refiere al temor que despertó en la Europa del siglo XVIII la afición desmedida a la lectura, que se creía capaz de corromper a los lectores, como le ocurre a Emma Bovary, arrastrada a la ruina por las novelas románticas. La palabra presunta subraya que no era una enfermedad real, sino un prejuicio.
Se piden los mecanismos de cohesión principales y cómo dan coherencia al texto.
Léxicos: el campo semántico de la lectura (novelas, libros, literatura, lectora, ensayista, columnista, prólogo, alfabetizadas; líneas 1-7), ampliado al de la ficción en general (películas, videojuegos, ficciones, imaginación; líneas 9-13); y el del peligro moral (impedimento, castas, peligro, temor, enfermedad, malas influencias, compañeros nocivos, lo perverso, malas ideas; líneas 1-15).
Gramaticales: el sujeto omitido de remite a leer (línea 1); el enclítico de , a la literatura (línea 3); el posesivo de , a la protagonista (línea 11); el de , a las ficciones (línea 12); , a los dilemas y conflictos (línea 13); y el pronombre , a las malas ideas (línea 15). La primera persona del plural (nos preocupan, asomarnos, exploramos, tendremos) une al autor con el lector.
Conectores y marcadores: (línea 1), (líneas 4 y 12), (línea 5), (línea 12) y (línea 15); y una serie de expresiones temporales que contraponen el pasado y el presente (, , , ).
Estructura: el primer párrafo encadena ejemplos de la desconfianza hacia la ficción (Rousseau, un columnista, Serra, Emma Bovary, Woody Allen) y el segundo la rebate con el conector adversativo (línea 12).
La coherencia del texto se basa en una idea, el miedo a la influencia de la ficción y su refutación, que se desarrolla en dos párrafos: el primero acumula ejemplos de la desconfianza hacia la lectura a lo largo de la historia (Rousseau, un columnista inglés, la ensayista Francesca Serra, Emma Bovary, la película de Woody Allen), y el segundo da un giro, marcado por el adversativo pero (línea 12), para defender el poder de las ficciones.
En el plano léxico, el campo semántico de la lectura (leer, novelas, literatura, libros, lectora) se amplía al de la ficción en general (películas, videojuegos, ficciones, imaginación), y ambos se enfrentan al campo del peligro moral (impedimento, temor, enfermedad, malas influencias, compañeros nocivos, lo perverso, malas ideas), que se repite en todos los ejemplos.
En el plano gramatical, numerosas anáforas enlazan las oraciones: el sujeto omitido de inspiraba remite a leer, el enclítico de llamarla a la literatura, los posesivos de su marido y su poder a la protagonista y a las ficciones, Conocerlos a los dilemas y conflictos, y las a las malas ideas. La primera persona del plural (nos preocupan, exploramos, tendremos) implica al lector en la reflexión. Los conectores marcan las relaciones lógicas (porque, pero, Gracias a, como si) y las expresiones temporales (Durante milenios, Ahora, a lo largo de la historia, desde siempre) oponen el pasado y el presente, mostrando que el prejuicio contra la ficción se repite en cada época.
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