Lengua Castellana y Literatura II · Texto argumentativo y comentario crítico · Andalucía · 2021

Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2021

BLOQUEA‾ (Textos)
Puntuacioˊn maˊxima: 5 puntos
En este bloque se plantean dos textos, de los que debe elegir SOLAMENTE UNO y responder a las cuestiones correspondientes.

TEXTO B

NIÑO TRAS UN CRISTAL

(Por derechos de autor, el poema no se reproduce en Hodeia: Luis Cernuda, Desolacioˊn de la quimera. Está en la página 2 del PDF oficial del examen.)

Responda a las siguientes cuestiones:

1. Identifique las ideas del texto, exponga de forma concisa su organización e indique razonadamente su estructura. (1.5 puntos)
2. Explique la intención comunicativa del autor (0.5 puntos) y comente dos mecanismos de cohesión distintos que refuercen la coherencia textual (1 punto).
3. ¿Puede considerarse la infancia una etapa de la vida sin problemas? Elabore un discurso argumentativo, entre 200 y 250 palabras, en respuesta a esta pregunta, eligiendo el tipo de estructura que considere adecuado. (2 puntos)

Solución

1. Se piden tres cosas: las ideas del poema, cómo se organizan y qué estructura tiene, razonada. Los versos se cuentan seguidos en la página 2 del PDF: 21 versos, en cuatro estrofas de cinco y un verso final aislado.
Las ideas, por estrofas: al atardecer, un niño mira llover tras el cristal (versos 1-5); la habitación lo envuelve y el visillo parece hechizarlo (versos 6-10); lejos del colegio, disfruta del descanso de la lectura y del sueño (versos 11-15); vive aún protegido, sin anhelos ni recuerdos, sin sospechar que la vida lo espera fuera (versos 16-20); y en esa sombra algo valioso empieza a formarse (verso 21).
El poema pasa de la descripción de la escena (estrofas 1-3) a la reflexión sobre el destino del niño (estrofa 4) y culmina en un verso final aislado, una metáfora que lo resume.

Respuesta: El poema desarrolla cinco ideas. Primero (versos 1-5) presenta a un niño que, al caer la tarde, contempla ensimismado la lluvia tras el cristal, iluminada por un farol. Después (versos 6-10) describe la habitación que lo acoge y el visillo, que parece hechizarlo. En tercer lugar (versos 11-15), olvidado ya el colegio, el niño descansa con su libro ilustrado, en un tiempo que no cuenta. Luego (versos 16-20) el poeta reflexiona: el niño vive en la plenitud de su inocencia, todavía sin anhelos ni recuerdos, sin sospechar que fuera le esperan, amenazantes, el tiempo y la vida. Por último (verso 21) concluye con una metáfora: en esa infancia protegida se está gestando ya algo valioso, como la perla que se forma en la oscuridad de la concha; puede leerse como imagen de la sensibilidad del futuro poeta.

Las ideas se organizan en dos partes: una descriptiva (versos 1-15), que recrea la escena del niño protegido en su habitación, y una reflexiva (versos 16-21), que contrapone esa infancia al tiempo que espera fuera y anuncia su destino. La estructura es sintetizante: de la escena concreta se pasa a la reflexión, que se condensa en el verso final, aislado tipográficamente para subrayar su valor de conclusión.


2. Se piden dos cosas: la intención del autor y dos mecanismos de cohesión distintos que refuercen la coherencia.
Intención: es un poema lírico de madurez en el que el poeta contempla desde fuera, en tercera persona, a un niño que puede ser él mismo: el desdoblamiento le permite evocar la infancia como un tiempo protegido y anunciar lo que vendrá (versos 16-21).
Cohesión: se eligen dos mecanismos de clases distintas, uno léxico y otro gramatical.
Léxico: la repetición de el nin˜o (versos 2 y 18) y de cristal (título y versos 2 y 9), y el campo semántico del recogimiento y del sueño (habitacioˊn, visillo, encantamiento, laˊmpara, noche, suen˜o), opuesto al del mundo exterior (afuera, tiempo, acecho).
Gramatical: la referencia pronominal al niño: Le (versos 7 y 10) y los posesivos su (versos 16 y 21) lo retoman sin nombrarlo; además, en el verso 16 el posesivo su anticipa (catáfora) al sujeto de Vive, que aparece pospuesto, separado por el hipérbaton, en el verso 18.

Respuesta: La intención del autor es evocar la infancia como un paraíso de inocencia y recogimiento, ajeno todavía al deseo, al tiempo y al dolor, y sugerir que en esa soledad protegida se forma ya la sensibilidad del poeta. Es un poema lírico en el que predominan la función poética y la expresiva, aunque el yo se oculta tras la tercera persona.

Dos mecanismos de cohesión refuerzan la coherencia. Uno es léxico: la oposición entre el campo semántico del interior protegido (habitación, visillo, lámpara, sueño) y el del exterior amenazante (afuera, el tiempo al acecho) articula el contraste en que se basa el poema, y la repetición de cristal y de el nin˜o mantiene el referente. Otro es gramatical: la referencia pronominal; los pronombres le (versos 7 y 10) y los posesivos su (versos 16 y 21) remiten siempre al niño, de modo que todo el poema gira en torno a él sin necesidad de nombrarlo.


3. Producción propia del alumno: sin solución modelo.

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