El caso límite es el de pH exactamente 1,5, que corresponde a la disolución más concentrada permitida. De ahí sale la concentración de protones en el equilibrio:
El ácido cloroacético es débil, así que hay que plantear su equilibrio de ionización. Llamando
a la concentración inicial buscada y
a la que se disocia:
| | | Inicial (mol/L) | | 0 | 0 Cambio (mol/L) | | | Equilibrio (mol/L) | | | |
|---|
Aquí
es conocido, y la incógnita es
. Además no se puede despreciar
frente a
, porque la constante no es lo bastante pequeña.
La concentración máxima admisible es de unos 0,77 mol/L. Por encima de ella el pH bajaría de 1,5 y el preparado incumpliría la normativa. Obsérvese que el volumen de 100,0 mL no interviene en el cálculo: el pH depende de la concentración, no de la cantidad de disolución.
El grupo carboxílico cede su protón y se forma la sal, el cloroacetato de sodio, más agua:
:
i) Se llena la bureta con la disolución de NaOH de concentración conocida, se elimina la burbuja de la llave y se enrasa a cero.
ii) Con una pipeta aforada se toma un volumen exacto del ácido problema y se vierte en un matraz erlenmeyer.
iii) Se añaden unas gotas de
, que es el indicador adecuado porque vira entre pH 8,2 y 10, dentro de la zona básica en la que cae el punto de equivalencia de un ácido débil valorado con una base fuerte.
iv) Se deja caer la sosa gota a gota, agitando el erlenmeyer sin parar y más despacio a medida que el color rosa tarda en desaparecer.
v) El punto final se alcanza con la primera gota que deja un color rosa persistente. Se anota el volumen consumido y se repite la valoración hasta obtener dos o tres medidas concordantes.
vi) Con la estequiometría 1 a 1 se despeja la concentración buscada:
El ácido cloroacético es corrosivo e irritante, así que se manipula con guantes y gafas de seguridad.