Una infección microbiana es la entrada de un microorganismo en un organismo hospedador, su instalación en él y su multiplicación en sus tejidos. Conviene distinguirla de la enfermedad infecciosa: la infección puede cursar sin síntomas, y solo se habla de enfermedad cuando el daño producido altera el funcionamiento del organismo.
Los microorganismos capaces de producir enfermedad se denominan patógenos. Su capacidad de causar daño se llama patogenicidad, y el grado de ese daño, virulencia. No todos los microorganismos lo son: la inmensa mayoría son inocuos o beneficiosos, y algunos, llamados oportunistas, solo se vuelven patógenos cuando las defensas del hospedador están debilitadas.
| Vía | En qué consiste | Ejemplo Aérea o respiratoria | Gotitas de saliva y aerosoles emitidos al hablar, toser o estornudar | Covid-19, gripe, tuberculosis, sarampión Digestiva u oral-fecal | Agua o alimentos contaminados con heces | Cólera, salmonelosis, hepatitis A Por contacto directo | Piel, mucosas o relaciones sexuales | Sida, sífilis, herpes, tiña Por vector | Un animal, generalmente un artrópodo, transporta el patógeno | Paludismo y dengue, por mosquitos; enfermedad de Lyme, por garrapatas |
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Podría añadirse la vía parenteral, a través de sangre, jeringuillas o transfusiones, y la vía vertical, de la madre al feto durante el embarazo o el parto.
Una enfermedad bacteriana es la tuberculosis, causada por Mycobacterium tuberculosis. Se combate con antibióticos, que actúan sobre estructuras exclusivas de la bacteria —la pared de peptidoglucano, el ribosoma 70S, determinadas enzimas—, presentes en ella y ausentes en nuestras células; de ahí que resulten tóxicos para el patógeno e inocuos para el paciente.
Una enfermedad fúngica es la candidiasis, causada por la levadura Candida albicans. Se combate con antifúngicos, que actúan sobre el ergosterol de su membrana o sobre la quitina de su pared, moléculas que las células humanas no poseen. Los antibióticos antibacterianos no sirven, porque el hongo es eucariota y no tiene esas dianas; de hecho el uso prolongado de antibióticos favorece las candidiasis al eliminar la microbiota que competía con el hongo.
Una enfermedad vírica es la covid-19, causada por el SARS-CoV-2. Los antibióticos no son eficaces, porque el virus carece de pared, de ribosomas y de metabolismo propio: se replica con la maquinaria de la célula que infecta y no ofrece ninguna diana. Se combate con vacunas, que son la medida más eficaz, y con antivirales, que bloquean pasos concretos de su ciclo.
Una epidemia es la aparición en una comunidad de un número de casos de una enfermedad claramente superior al esperado en ese lugar y en ese periodo. Es un aumento brusco y transitorio de la incidencia, y está limitado geográficamente a una zona, una ciudad o un país.
Una pandemia es una epidemia que ha traspasado las fronteras y se ha extendido a varios países o continentes, afectando a un gran número de personas en todo el mundo.
La diferencia es, por tanto, de extensión geográfica, no de gravedad: una enfermedad puede ser pandémica y leve, o epidémica y muy letal. La covid-19 fue declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud en marzo de 2020.
Conviene distinguir ambos términos de un tercero, la endemia, que es la presencia habitual y constante de una enfermedad en una zona determinada, sin picos: el paludismo es endémico en el África tropical.