PREGUNTA 2. BALANCE. (2,5 puntos)
Está trabajando en una entidad financiera y debe analizar la viabilidad económica y financiera de una pequeña empresa que solicita un préstamo. Para ello, la empresa le facilita la siguiente información sobre los elementos que componen su patrimonio:
| Cuenta | Importe (€) | Cuenta | Importe (€) Proveedores | 75.000 | Bancos | 16.000 Propiedad industrial | 35.000 | Clientes | 48.000 Materias primas | 56.000 | Terrenos | 180.000 Reservas | 120.000 | Maquinaria | 75.000 Efectos a pagar a largo plazo | 92.000 | | |
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Para realizar su análisis, se le pide que responda estos dos apartados:
2.1. Clasifique el balance en masas patrimoniales y calcule la cifra de capital. (1 punto)
2.2. Responda uno de estos dos subapartados:
2.2.1. Determine el fondo de maniobra de dos formas distintas y comente los resultados. (1,5 puntos)
2.2.2. Calcule la ratio de autonomía financiera, A = recursos propios / (pasivo corriente + pasivo no corriente), y la rentabilidad financiera, teniendo en cuenta que el beneficio neto obtenido en el ejercicio es de 19.440€. Comente los resultados. (1,5 puntos)
Cada elemento se lleva a su masa patrimonial. En el activo no corriente van la propiedad industrial, que es inmovilizado intangible, y los terrenos y la maquinaria, que son inmovilizado material. En el activo corriente, las materias primas, los derechos de cobro sobre clientes y el saldo en bancos. En el pasivo no corriente, los efectos a pagar a largo plazo; en el pasivo corriente, los proveedores. Y en el patrimonio neto, las reservas junto con la cifra de capital, que es la incógnita.
El capital se despeja de la igualdad del balance:
La cifra de capital es de 123.000 €. El balance clasificado queda así:
| ACTIVO | Importe (€) | PN Y PASIVO | Importe (€)
| | | Propiedad industrial | 35.000 | Capital | 123.000 Terrenos | 180.000 | Reservas | 120.000 Maquinaria | 75.000 | |
| | Efectos a pagar a largo plazo | 92.000 Materias primas | 56.000 | | Clientes | 48.000 | Proveedores | 75.000 Bancos | 16.000 | | | | | |
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El fondo de maniobra puede calcularse desde la parte inferior del balance, como diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente:
Y desde la parte superior, como la porción de los recursos permanentes que queda tras financiar el activo no corriente:
Las dos vías dan el mismo valor, 45.000 €, porque son dos lecturas de la misma igualdad contable.
El fondo de maniobra es positivo y holgado: el activo corriente supera en un 60 % al pasivo corriente. Los recursos permanentes financian la totalidad del inmovilizado y además una parte del circulante, de modo que la empresa está en equilibrio financiero y dispone de margen para atender sus deudas más inmediatas.
Para el análisis de la solicitud del préstamo el dato es favorable, con dos matices. El primero, la composición del activo corriente: 56.000 € son materias primas que aún han de transformarse, venderse y cobrarse, y solo 16.000 € son tesorería inmediata. El segundo, que el activo no corriente supone el 71 % del activo total, una estructura pesada propia de una empresa industrial.
La ratio de autonomía financiera compara los recursos propios con el total de las deudas. Los recursos propios son el patrimonio neto, 243.000 €, y las deudas suman 167.000 €:
La rentabilidad financiera relaciona el beneficio neto con los recursos propios:
La ratio de autonomía financiera vale 1,46: por cada euro que la empresa debe a terceros dispone de 1,46 € de recursos propios, es decir, casi el 60 % de su financiación es propia. Está en el extremo alto del intervalo que suele considerarse razonable, de 0,7 a 1,5, lo que significa que la empresa depende poco de sus acreedores y ofrece una garantía sólida. Desde el punto de vista de la entidad financiera, es una señal favorable: hay margen para asumir el nuevo préstamo sin comprometer la solvencia.
La rentabilidad financiera es del 8 %: por cada 100 € aportados por los propietarios la empresa genera 8 € de beneficio neto al año. Es un rendimiento correcto, superior al de una inversión sin riesgo, aunque no espectacular. Cabe señalar que una autonomía tan alta tiene su contrapartida: al recurrir poco a la deuda, la empresa desaprovecha el efecto palanca que podría elevar esa rentabilidad, siempre que el rendimiento del activo supere al coste del préstamo que ahora solicita.