Se han realizado dos pruebas diagnósticas de un adenovirus a cuatro estudiantes. La prueba 1 es una PCR específica del virus analizada en muestra nasofaríngea. La prueba 2 es un test que valora las inmunoglobulinas M y G contenidas en una muestra de sangre.
| Prueba 1 (PCR) | Prueba 2 (IgM) | Prueba 2 (IgG) Ana | - | - | - María | + | - | - Juan | + | + | + Antonio | - | - | + |
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a) ¿Qué está detectando cada prueba? Razona la respuesta. (0,5 puntos)
b) Según los resultados reflejados en la tabla, ¿qué información puedes sacar de cada estudiante según estas pruebas? (0,5 puntos)
c) ¿En qué consiste la PCR? Si el dato de PCR es el número de ciclos necesarios para resultado positivo, ¿para quién serían cada uno de los siguientes valores?: PCR=40, PCR=20 y PCR=4. Justifícalo. (0,5 puntos)
d) Explica la diferencia entre inmunidad activa y pasiva. (0,5 puntos)
La prueba 1 es una PCR sobre muestra nasofaríngea y detecta el material genético del adenovirus, es decir, el propio patógeno. Un resultado positivo significa que el virus está presente en ese momento en las vías respiratorias, de modo que informa de una infección activa.
La prueba 2 es un test serológico y no detecta al virus, sino la respuesta inmunitaria del individuo frente a él: los anticuerpos que su organismo ha fabricado. La IgM es la primera inmunoglobulina que se sintetiza y aparece en la fase aguda de la infección; la IgG se produce más tarde, alcanza títulos altos y persiste mucho tiempo, por lo que indica infección pasada o inmunidad ya establecida.
Ana es negativa en las tres determinaciones: ni tiene el virus ni ha llegado a producir anticuerpos frente a él, luego no está infectada ni lo ha estado.
María tiene la PCR positiva pero aún no ha producido anticuerpos: se encuentra en el comienzo de la infección, en el período que transcurre antes de que la respuesta inmunitaria sea detectable.
Juan es positivo en las tres: tiene el virus y ya ha producido IgM e IgG, por lo que su infección está en una fase algo más avanzada, con la respuesta inmunitaria en marcha.
Antonio no tiene el virus y solo presenta IgG: ha superado la infección y conserva la memoria inmunológica, o bien está inmunizado por una exposición anterior.
La PCR o reacción en cadena de la polimerasa es una técnica que amplifica in vitro un fragmento concreto de DNA, obteniendo millones de copias a partir de muy poca muestra. Se basa en ciclos repetidos de tres etapas: desnaturalización por calor de la doble hélice, hibridación de dos cebadores que delimitan el fragmento, y extensión de las nuevas hebras por una DNA polimerasa termoestable.
Como en cada ciclo se duplica el número de copias, cuanto más material genético haya al principio menos ciclos harán falta para llegar al umbral de detección. El número de ciclos es, por tanto, inversamente proporcional a la carga viral.
Así,
corresponde a la carga viral más alta y
a la más baja, próxima al límite del negativo. De los estudiantes con PCR positiva, el valor bajo correspondería a Juan, que ya tiene una infección plenamente establecida, y el alto a María, en el inicio de la infección; el valor de
ciclos, en el límite de detección, es el que se esperaría de alguien prácticamente sin virus.
En la inmunidad activa es el propio organismo el que fabrica los anticuerpos tras entrar en contacto con el antígeno, ya sea por haber pasado la enfermedad (activa natural) o por haber recibido una vacuna (activa artificial). Tarda días o semanas en establecerse, pero genera memoria inmunológica y es duradera.
En la inmunidad pasiva el organismo recibe ya fabricados los anticuerpos de otro individuo, a través de la placenta y de la leche materna (pasiva natural) o mediante la inoculación de sueros con gammaglobulinas (pasiva artificial). Es inmediata, por lo que resulta útil con fines curativos, pero no genera memoria inmunológica y desaparece al degradarse esos anticuerpos.