Lo primero es averiguar cuál de los dos caracteres es dominante. El primer cobaya es blanco y sus dos padres son negros: un carácter que desaparece en los progenitores y reaparece en la descendencia es necesariamente recesivo, luego el blanco es recesivo y el negro dominante. Se designa
al alelo del pelo negro y
al del blanco.
El cobaya blanco, por manifestar el carácter recesivo, solo puede ser homocigótico recesivo:
.
El cobaya negro con el que se cruza tiene un progenitor blanco, que era
y que por fuerza le ha transmitido un alelo
; como él es negro, su otro alelo ha de ser
. Su genotipo es, por tanto, heterocigótico:
.
El cruzamiento es
, un retrocruzamiento o cruzamiento prueba:
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| (negro) | (blanco) |
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La descendencia esperada es, pues, del
de cobayas
, de pelo negro, y del
de cobayas
, de pelo blanco. Genotípica y fenotípicamente la proporción es la misma,
, que es justamente lo que caracteriza al cruzamiento prueba y lo que lo hace útil para averiguar si un individuo de fenotipo dominante es homocigótico o heterocigótico.
Es aquella en la que el sistema inmunitario pierde la tolerancia a lo propio y reacciona contra moléculas, células o tejidos del propio organismo, produciendo autoanticuerpos o linfocitos autorreactivos que los atacan y los dañan.
En condiciones normales, los linfocitos capaces de reconocer lo propio son eliminados o inactivados durante su maduración en el timo y la médula ósea, de modo que solo sobreviven los que reconocen lo extraño. Cuando ese mecanismo de selección falla, aparecen las enfermedades autoinmunes, cuyo curso suele ser crónico y en cuyo origen intervienen factores genéticos, hormonales e infecciosos; en algunos casos se debe a que un antígeno microbiano se parece a una molécula propia y la respuesta dirigida contra el primero acaba dañando a la segunda.
| Diabetes mellitus de tipo I | Las células de los islotes pancreáticos, productoras de insulina Artritis reumatoide | La membrana sinovial de las articulaciones |
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Pueden citarse también el lupus eritematoso sistémico, que afecta al riñón, la piel y las articulaciones; la esclerosis múltiple, que destruye la vaina de mielina del sistema nervioso central; y la tiroiditis de Hashimoto, que afecta a la glándula tiroides.