Inmunidad.
a) Defina el concepto de antígeno.
b) Haga una clasificación de los antígenos según la estructura y otra según el origen.
c) ¿Qué moléculas del cuerpo se unen a los antígenos?
Un antígeno es toda sustancia que el sistema inmunitario reconoce como extraña y que es capaz de desencadenar una respuesta inmunitaria específica y de unirse después a los anticuerpos o a los receptores de los linfocitos que ha inducido.
Suelen ser macromoléculas, sobre todo proteínas y polisacáridos, situadas en la superficie de los microorganismos o secretadas por ellos. Un antígeno completo posee dos propiedades: la inmunogenicidad, que es la capacidad de provocar la respuesta, y la antigenicidad, que es la capacidad de unirse específicamente al anticuerpo. Las moléculas pequeñas que solo poseen la segunda se llaman haptenos y solo resultan inmunógenas si se unen a una proteína transportadora.
La zona concreta del antígeno a la que se une el anticuerpo se llama determinante antigénico o epítopo, y es apenas una pequeña región de su superficie, de unos pocos aminoácidos o monosacáridos; una misma macromolécula puede tener varios epítopos distintos y provocar por tanto la formación de varios anticuerpos diferentes.
| Según la estructura química | Proteínas y glucoproteínas; polisacáridos; lipoproteínas y glucolípidos; ácidos nucleicos Según la estructura funcional | Antígenos completos o inmunógenos; haptenos, que necesitan un portador Según el origen | Exoantígenos; endoantígenos o autoantígenos; aloantígenos o isoantígenos |
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Según la estructura química, los antígenos más potentes son las proteínas y las glucoproteínas, porque son grandes, complejas y con muchos epítopos distintos. Les siguen los polisacáridos, como los de la cápsula bacteriana o los del sistema
. Los lípidos y los ácidos nucleicos son malos antígenos por sí solos y suelen comportarse como haptenos, aunque sí lo son las lipoproteínas y los glucolípidos.
Según el origen se distinguen tres tipos. Los exoantígenos o antígenos exógenos proceden del exterior del organismo: son los de las bacterias, los virus, los hongos, los parásitos, el polen, el veneno de un insecto o un medicamento. Los endoantígenos o autoantígenos son moléculas propias del organismo que, en condiciones normales, el sistema inmunitario tolera; cuando esa tolerancia se rompe se desencadena una enfermedad autoinmunitaria, como el lupus o la diabetes tipo 1. Los aloantígenos o isoantígenos son moléculas propias de la especie pero distintas entre individuos, y son las responsables del rechazo de los trasplantes y de las incompatibilidades transfusionales: los antígenos de los sistemas
y
del eritrocito y las proteínas del complejo principal de histocompatibilidad.
Se unen al antígeno tres tipos de moléculas, todas ellas proteínas o glucoproteínas de la superfamilia de las inmunoglobulinas.
Los anticuerpos o inmunoglobulinas, producidos por los linfocitos B convertidos en células plasmáticas. Circulan libres por el plasma y por las secreciones y se unen al epítopo por su parátopo, situado en la región variable de los brazos de la
. Son los responsables de la respuesta inmunitaria humoral.
Los receptores de membrana de los linfocitos B, que no son otra cosa que moléculas de inmunoglobulina ancladas a la membrana; son los que permiten que cada linfocito B reconozca su antígeno específico y se active.
Los receptores de los linfocitos T, que reconocen el antígeno solo cuando está fragmentado en péptidos y presentado sobre las moléculas del complejo principal de histocompatibilidad de otra célula. Son los responsables de la respuesta inmunitaria celular.
Deben mencionarse también las propias moléculas del complejo principal de histocompatibilidad, que fijan el péptido antigénico y lo presentan, aunque su unión no es específica de un antígeno concreto.