Una de las enfermedades más habituales en los peces de agua dulce es la llamada enfermedad del punto blanco. Es causada por un protozoo, Ichthyophthirius multifiliis, y se caracteriza por la presencia de pequeñas manchas blancas en las escamas y las aletas. El análisis microscópico de las manchas evidencia la presencia de estos protozoos, que al alimentarse de los tejidos superficiales del pez le provocan picor, dificultades respiratorias, pérdida de apetito e incluso la muerte.

Pez afectado por la enfermedad del punto blanco.
1. Responda a las cuestiones siguientes, relativas a los organismos implicados en la enfermedad del punto blanco. [1 punto]
a) ¿A qué reino pertenecen los individuos de la especie Ichthyophthirius multifiliis? En la tabla siguiente, indique con una X cuáles son las principales características de este reino (puede haber más de una X en cada columna).
| Procariotas | | Eucariotas | Unicelulares | | Pluricelulares | Con tejidos diferenciados | | Sin tejidos diferenciados | Autótrofos | | Heterótrofos | |
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b) ¿Qué relación ecológica se establece entre los peces y estos protozoos? Justifique la respuesta.
2. Un estudiante de bachillerato que tiene un acuario en casa detecta la enfermedad del punto blanco en sus peces, de la especie Moenkhausia pittieri. Hace una búsqueda bibliográfica y encuentra que uno de los tratamientos posibles es incrementar la concentración salina del agua para favorecer que los protozoos se desprendan. Para ver cuál es la mejor concentración de sal, coge diferentes peces con un número similar de protozoos y sumerge a cada uno durante 1 minuto en agua a la cual ha añadido una determinada concentración de sal. Después, con la ayuda de una lupa, cuenta el número de protozoos que ha quedado en cada pez. La tabla siguiente muestra los resultados. [1 punto]
| Concentración salina (g/L) | 2,5 | 5 | 7,5 | 10 | 12,5 | 15 | 17,5 | 20 | 22,5 | 25 | 27,5 | 30 Número de protozoos en un pez | 150 | 150 | 150 | 150 | 140 | 100 | 45 | 10 | 8 | 5 | 0 | 0 Estado del pez al acabar el tratamiento | vivo | vivo | vivo | vivo | vivo | vivo | vivo | vivo | muerto | muerto | muerto | muerto |
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a) Represente gráficamente los resultados que relacionan la concentración salina con el número de protozoos en un pez. ¿Qué concentración salina utilizaría en un acuario? Justifique la respuesta.
El reino es el de los protistas, también llamado Protoctista. El propio enunciado lo indica al decir que se trata de un protozoo, que es como se denominan los protistas heterótrofos y unicelulares.
| Característica | ¿Corresponde? | Característica | ¿Corresponde? Procariotas | No | Eucariotas | Sí. Todos los protistas tienen núcleo delimitado por su envoltura y orgánulos membranosos; es lo que los separa del reino Monera. Unicelulares | Sí | Pluricelulares | Sí. Es una de las peculiaridades del reino: la mayoría son unicelulares, como los protozoos, pero también incluye organismos pluricelulares, como las algas pardas o rojas. Con tejidos diferenciados | No | Sin tejidos diferenciados | Sí. Ni siquiera los protistas pluricelulares llegan a formar tejidos verdaderos; esa ausencia es justamente lo que impide incluir las algas en el reino vegetal. Autótrofos | Sí. Las algas y otros protistas fotosintéticos lo son. | Heterótrofos | Sí. Los protozoos, como Ichthyophthirius multifiliis, lo son. |
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Lo característico de este reino, y la razón de que se marquen varias casillas en la misma columna, es que se define en negativo: agrupa a los eucariotas que no encajan en ninguno de los otros tres reinos eucariotas, y por eso reúne organismos muy diversos en organización y en nutrición.
Se establece una relación de parasitismo, y el protozoo es un ectoparásito, porque vive sobre la superficie del hospedador y no en su interior.
La justificación está en el signo que la relación tiene para cada uno. El protozoo obtiene alimento y alojamiento: se instala en las escamas y las aletas del pez y se alimenta de sus tejidos superficiales, de modo que resulta claramente beneficiado. El pez, en cambio, resulta perjudicado: el enunciado enumera picor, dificultades respiratorias y pérdida de apetito. La relación es, por tanto, de signo
.
Lo que la distingue de la depredación es que el parásito vive a costa del hospedador durante un tiempo prolongado, sin matarlo de forma inmediata; de hecho, le interesa que siga vivo mientras se alimenta y se reproduce. Que el enunciado añada que el pez puede llegar a morir no cambia la clasificación: la muerte, cuando se produce, es consecuencia de la acumulación de parásitos y del debilitamiento progresivo, no del acto de alimentarse, y para el parásito supone también su propio final.
Tampoco es una simbiosis ni un comensalismo, porque en la primera los dos organismos se benefician y en el segundo uno se beneficia sin que el otro se vea afectado, y aquí el perjuicio al pez es evidente.
En el eje horizontal va la variable independiente, la concentración salina, y en el vertical la dependiente, el número de protozoos que quedan en el pez. La franja sombreada marca las concentraciones a las que el pez muere.

La gráfica muestra tres tramos. Hasta los
el tratamiento no tiene ningún efecto: siguen quedando los
protozoos de partida. Entre los
y los
el número cae de forma brusca, de
a
. Y por encima de los
la caída se suaviza y solo se llega a cero a los
.
La concentración que utilizaría es la de
.
La razón es que el tratamiento tiene que cumplir dos condiciones a la vez, y no una sola: eliminar los protozoos y no matar al pez. Si solo se atendiera a la primera, la respuesta sería
, que es donde no queda ningún protozoo; pero a esa concentración, y ya desde los
, el pez muere, con lo que el tratamiento carece de sentido.
Entre las concentraciones que el pez tolera, la de
es la más alta y, por tanto, la más eficaz: reduce los protozoos de
a
, es decir, elimina más del
. Y es la única que consigue una reducción realmente grande sin cruzar el umbral letal, porque a
todavía quedan
protozoos, cuatro veces y media más.
Conviene añadir una cautela sobre el margen:
está muy cerca de la concentración que mata al pez, apenas
por debajo, de modo que un error al pesar la sal podría resultar fatal. En la práctica sería prudente quedarse algo por debajo y compensar repitiendo el baño varias veces, o bien comprobar antes el resultado con un número mayor de peces, ya que el experimento se hizo con un solo individuo por concentración y no permite saber si ese umbral es constante.