Lengua Castellana y Literatura II · Teatro anterior a 1939 · Región de Murcia · 2025

Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2025

BLOQUE III- EDUCACIOˊN LITERARIA {4 puntos}

6. Elijaunodeestosdosapartados‾ y responda a las cuestiones que se plantean en cada caso:

6.2. TEXTO 2. Lea atentamente el texto y responda las siguientes cuestiones:

(Por derechos de autor, el fragmento no se reproduce en Hodeia: el examen lo reproduce sin autor ni título. Está en la página 3 del PDF oficial del examen.)

6.2.1. Identifique al autor y la obra de la que forma parte. A continuación, contextualícela en el marco de la historia de la literatura. (1 p.) [15-25 líneas]
6.2.2. Identifique los temas que aparecen en este texto. (1,5 p.) [20-25 líneas]
6.2.3. Identifique y explique qué características formales nos permiten atribuirlo al género literario, al autor y a la época a la que pertenece. (1,5 p.) [20-25 líneas]

(*) Errata subsanada durante la realización de la prueba.

Solución

6.2.1. Se piden el autor y la obra y su contexto, en quince a veinticinco líneas.
Identificación: Bernarda, La Poncia, sus hijas Amelia, Adela, Martirio y Magdalena y el luto de ocho años son los de La casa de Bernarda Alba. El pasaje es del primer acto, al volver del duelo por el segundo marido de Bernarda.
Contexto: la obra, el lugar que ocupa en el teatro de Lorca y el panorama teatral anterior a 1936.

Respuesta: El fragmento pertenece a La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca (1898-1936), poeta y dramaturgo de la generación del 27. Lorca terminó la obra en junio de 1936, dos meses antes de ser asesinado al comienzo de la Guerra Civil, y no se estrenó hasta 1945, en Buenos Aires, por la compañía de Margarita Xirgu. Lleva el subtítulo Drama de mujeres en los pueblos de Espan˜a y forma, con Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934), el ciclo de las tragedias rurales, la cumbre de su teatro. El pasaje es del primer acto: tras el entierro de su segundo marido, Bernarda impone a sus cinco hijas un luto de ocho años.

En el primer tercio del siglo XX triunfaba el teatro comercial: la comedia burguesa de Jacinto Benavente, el teatro poético en verso de Eduardo Marquina y el teatro cómico de los hermanos Álvarez Quintero, Carlos Arniches y Pedro Muñoz Seca. Frente a él, buscaron renovar la escena Unamuno, Valle-Inclán con el esperpento, Alejandro Casona y los poetas del 27, como Rafael Alberti, y sobre todo Lorca. Su trayectoria va del drama en verso (Mariana Pineda, 1927) y las farsas al teatro vanguardista de El puˊblico, y culmina en las tragedias, en las que funde realismo, poesía y tradición popular. Dirigió además La Barraca, el teatro universitario que llevó los clásicos por los pueblos de España.
Extensioˊn: 228 palabras.


6.2.2. Se piden los temas del fragmento, en veinte a veinticinco líneas. Para cada uno, el pasaje.
Autoridad y represión: las órdenes de Bernarda y el luto de ocho años con la casa tapiada.
Apariencias y opinión ajena: su desprecio hacia la gente del pueblo que ha venido al duelo.
Libertad y deseo frente al luto: el abanico de flores de Adela (en el PDF, corregido sobre Amelia) y el calor.
Tradición y destino de la mujer: la herencia familiar del luto y el ajuar.

Respuesta: El tema central es el autoritarismo de Bernarda, que impone su voluntad a sus hijas. Corrige a Amelia por reprocharle su modo de hablar, arroja al suelo el abanico de colores y anuncia un luto de ocho años durante el cual la casa quedará cerrada al mundo, como si se tapiaran puertas y ventanas. El luto se convierte así en encierro, y la casa, en una cárcel.

Ligado a él está el peso de las apariencias y de la opinión ajena: Bernarda desprecia a la gente del pueblo que ha acudido al duelo, a la que acusa de llenar su casa con «el veneno de sus lenguas», es decir, con murmuraciones. El honor y el qué dirán guían todos sus actos.

Frente a la represión asoman el deseo de vida y la rebeldía: el abanico de vivos colores que ofrece Adela, la hija menor (la nota del examen corrige el nombre), choca con el negro del luto y anticipa su rebelión; el calor sugiere el deseo reprimido. Cada hija reacciona a su modo: Martirio, resignada, dice que no tiene calor, y Magdalena muestra su indiferencia.

Por último, aparecen la tradición y el destino de la mujer: Bernarda repite lo que se hizo en casa de su padre y de su abuelo, y manda a sus hijas bordar el ajuar, sábanas para una boda que el encierro hace casi imposible. La amargura del pueblo sin río, de agua estancada y temida, resume la asfixia de ese mundo.
Extensioˊn: 246 palabras.


6.2.3. Se piden los rasgos formales que permiten atribuirlo al género dramático, a Lorca y a su época; los criterios piden el lenguaje teatral de la obra y su valor poético, en veinte a veinticinco líneas.
Género: diálogo sin narrador, nombres de los personajes y acotaciones en cursiva.
Autor: prosa de habla popular andaluza con metáforas, comparaciones hiperbólicas y símbolos (el agua, el color, el viento, la casa tapiada).
Época: la renovación teatral de los años treinta y la estética del 27.

Respuesta: El texto pertenece al género dramático: se compone solo de diálogo, sin narrador, con el nombre de cada personaje delante de su parlamento, y de acotaciones en cursiva que indican acciones y gestos («Arrojando el abanico al suelo»). La obra está escrita en prosa, con un diálogo ágil y tenso, de réplicas breves, preguntas y órdenes («dame», «aprende», «busca otro») que muestran la autoridad de Bernarda y el sometimiento de las hijas.

El lenguaje imita el habla popular de los pueblos andaluces (el infinitivo con valor de imperativo de «Haceros cuenta», el vocativo «Niña», palabras como refajos o solería), en busca del realismo de lo que Lorca llamó un documental fotográfico. Pero esa prosa tiene un intenso valor poético, rasgo propio del autor: metáforas como el veneno de las lenguas para la murmuración, comparaciones hiperbólicas como la de la manada de cabras y, sobre todo, símbolos. El pueblo sin río y de pozos, con el agua siempre bajo sospecha, representa la asfixia y la falta de vida; el negro del luto se opone a las flores rojas y verdes, de la pasión y la esperanza; el viento de la calle es la libertad que no podrá entrar, y la casa tapiada, la cárcel en que se convertirá el hogar.

Esta fusión de realismo, lirismo y tradición popular con un tono de tragedia sitúa el texto en el teatro renovador de los años treinta y en la estética de la generación del 27, que unió lo popular y lo culto.
Extensioˊn: 249 palabras.

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