Lengua Castellana y Literatura II · Poesía desde 1939 · Región de Murcia · 2023

Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2023

3. Educacioˊn literaria. Desarrolla UNO de los tres temas siguientes:

c. «La poesía española a partir de 1936 (hasta 1975)». {3 puntos}

Solución

c. Se pide desarrollar el tema: la poesía desde la guerra hasta 1975, por etapas, con sus tendencias, autores y obras.

Respuesta: La Guerra Civil rompió la continuidad de la poesía española. Lorca fue asesinado en 1936, Antonio Machado murió en el exilio en 1939 y Miguel Hernández, en la cárcel en 1942. Muchos poetas marcharon al exilio, donde siguieron escribiendo: Juan Ramón Jiménez (Animal de fondo, 1949), León Felipe, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Emilio Prados y Luis Cernuda (Desolacioˊn de la Quimera, 1962), con una poesía de nostalgia y desarraigo. Durante la guerra, en los dos bandos, se escribió una poesía de urgencia, al servicio de la causa, como Viento del pueblo (1937), de Miguel Hernández.

En los años cuarenta conviven dos tendencias, según la clasificación de Dámaso Alonso. La poesía arraigada, agrupada en torno a la revista Garcilaso (1943), expresa una visión ordenada y serena del mundo, con temas como Dios, la patria, el amor y el paisaje, y formas clásicas como el soneto: Luis Rosales (La casa encendida, 1949), Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco y José García Nieto. La poesía desarraigada expresa la angustia existencial ante un mundo caótico y absurdo, con un lenguaje bronco y a menudo con preguntas a un Dios que calla; en 1944 aparecen la revista Espadan˜a y dos libros decisivos, Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y Sombra del paraıˊso, de Vicente Aleixandre. Blas de Otero continúa esta línea en Aˊngel fieramente humano (1950). Al margen quedan el postismo, de raíz vanguardista, y el grupo cordobés de la revista Caˊntico.

En los años cincuenta se impone la poesía social. Los poetas conciben el poema como un instrumento para transformar la sociedad y se dirigen a la inmensa mayoría con un lenguaje claro y coloquial; sus temas son España, la injusticia, la solidaridad y la paz. Gabriel Celaya la defendió en el poema «La poesía es un arma cargada de futuro», de Cantos ıˊberos (1955). Son sus representantes Blas de Otero (Pido la paz y la palabra, 1955), Celaya, José Hierro (Quinta del 42, 1952) y Eugenio de Nora.

En los años sesenta destaca la generación de los cincuenta, que, sin abandonar la preocupación ética y cívica, entiende la poesía como una forma de conocimiento de la realidad y de uno mismo. Vuelve a la intimidad, la experiencia personal, el amor, la amistad y el paso del tiempo, con un tono conversacional y a menudo irónico: Ángel González (Aˊspero mundo, 1956; Tratado de urbanismo, 1967), Jaime Gil de Biedma (Moralidades, 1966), José Ángel Valente (A modo de esperanza, 1955), Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad, 1953), José Agustín Goytisolo y Francisco Brines, además de Gloria Fuertes.

Hacia 1970 irrumpen los novísimos, presentados por José María Castellet en la antología Nueve novıˊsimos poetas espan˜oles (1970): Pere Gimferrer (Arde el mar, 1966), Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte, 1967), Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Leopoldo María Panero o Ana María Moix. Rechazan la poesía social, reivindican la autonomía del arte y practican un culturalismo refinado, con referencias al cine, los cómics y la cultura de masas, junto a la recuperación de las vanguardias y del surrealismo y la experimentación formal.

Así, en cuarenta años la poesía española pasó de la angustia existencial y el compromiso social a la poesía del conocimiento y al esteticismo de los novísimos, que abrirá el camino de la poesía de la democracia.

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