Opción 5A (2.5 puntos)
En relación a la figura, y utilizando los números de la imagen, conteste a las siguientes cuestiones:

a) Indique, mediante el número correspondiente, cuál(es) de las situaciones se corresponde(n) con la adquisición de una inmunidad a largo plazo. (0.5 p)
b) ¿Y cuáles con la adquisición de una inmunidad a corto plazo? (0.5 p)
c) ¿En cuáles de ellas se adquirirá memoria inmunológica? (0.5 p)
d) Defina qué es una vacuna. ¿Las vacunas se emplean como método preventivo o curativo? (1.0 p)
La figura recoge cuatro maneras de adquirir inmunidad, y las tres primeras preguntas se responden aplicando un mismo criterio: si el propio individuo fabrica sus anticuerpos, la inmunidad es activa, duradera y con memoria; si los recibe ya hechos, es pasiva, breve y sin memoria.
| Nº | Situación | Tipo de inmunidad | Duración | Memoria 1 | Contagio con un virus | Activa natural | Larga | Sí 2 | Vacuna | Activa artificial | Larga | Sí 3 | Anticuerpos maternos por placenta y lactancia | Pasiva natural | Corta | No 4 | Suero con anticuerpos | Pasiva artificial | Corta | No |
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Las situaciones 1 y 2.
En ambas el antígeno entra en el organismo y son sus propias células las que responden: las células presentadoras lo muestran a los linfocitos T colaboradores, estos activan a los linfocitos B y estos se diferencian en células plasmáticas productoras de anticuerpos y en linfocitos de memoria. Como esos linfocitos de memoria permanecen durante años, la protección es duradera.
Las situaciones 3 y 4.
En las dos el individuo recibe anticuerpos ya fabricados por otro organismo: la madre en el caso 3, a través de la placenta en forma de IgG y de la leche en forma de IgA; y un donante o un animal inmunizado en el caso 4. Sus propios linfocitos no llegan a activarse, y la protección se agota conforme esos anticuerpos se degradan, en cuestión de semanas o pocos meses. A cambio, actúan de inmediato.
Únicamente en las situaciones 1 y 2, que son las de inmunidad activa.
La memoria inmunológica reside en los linfocitos B y T de memoria, y estos solo se generan cuando el sistema inmunitario del individuo reconoce el antígeno y monta él mismo la respuesta. En la inmunidad pasiva no hay reconocimiento antigénico por parte del receptor, de modo que no queda ningún registro del encuentro.
Una vacuna es una preparación que contiene antígenos de un patógeno privados de su capacidad de causar la enfermedad, y que se administra para provocar una respuesta inmunitaria primaria y generar memoria. El antígeno puede ser el microorganismo atenuado, el microorganismo inactivado, fracciones antigénicas suyas, toxinas modificadas o, en las vacunas más recientes, el ARN mensajero que codifica una de sus proteínas.
En cuanto a su uso, las vacunas son un método preventivo, no curativo. Se administran a personas sanas y con antelación, porque necesitan una o dos semanas para que la respuesta primaria se complete y se formen los linfocitos de memoria. Cuando el patógeno llega después, el organismo responde ya como si fuera un segundo encuentro y lo elimina antes de que produzca síntomas.
Frente a una infección ya declarada la vacuna llegaría tarde; en esa situación se recurre al suero, que aporta anticuerpos ya formados y actúa de inmediato, o a un tratamiento farmacológico. Solo constituye excepción la vacunación posexposición en enfermedades de incubación muy larga, como la rabia.
Conviene añadir que la vacunación masiva protege también a quienes no pueden vacunarse, al cortar la cadena de transmisión: es la llamada inmunidad de grupo o de rebaño.