Lengua Castellana y Literatura II · Literatura del siglo XIX · Comunidad Valenciana · 2026
Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2026
–Bueno, ya sé que no debo abrir ni romper ese cofrecito. Corriente: no lo abriré, ni lo romperé. Pero ¿y si Dios quiere que se abra solo? Lo que es entonces…, entonces sí que, pese a quien pese, me entero de lo que hay guardado en él. ¿Se abrirá? Dios mío, ¡que se abra! La estantigua del brujo aquel me dijo que el cofre encierra mi inocencia. Eso precisamente es lo que me hace rabiar. Si me hubiese dicho que encerraba una flor, una alhaja, una mariposita, una cinta, un pomo de esencia…, ¡bah!, entonces, un comino se me importaría verlo. ¡Pero mi inocencia! Si no tuviese curiosidad, sería yo de palo. ¿Cómo será una inocencia? Nunca me enseñaron por ahí inocencia alguna. ¿Será verde? ¿Será azul? ¿Será colorada? ¿Será larga? ¿Será redonda? ¿Será linda? ¿Será horrible? ¿Pícara? ¿Tendrá veneno? ¿Será un gusano? ¿Será…? ¡Válgame Dios! ¡Pues si ya me ha levantado jaqueca la inocencia maldita!
En estos dares y tomares y cavilaciones y discursos andaba Inés, y todos venían a parar en ganas de mandar a paseo las prohibiciones del mágico y abrir el cofrecillo, en vista de que ninguna probabilidad tenía a su favor la hipótesis de que solo y por su propia virtud se abriese. No obstante, el recelo la contenía y el encantado cofre permanecía intacto.
III.1. El texto pertenece al cuento “El tesoro”, que a su vez forma parte de la serie (1894). ¿Cuál es el tema principal de este relato? ¿Nos encontramos ante un cuento romántico, naturalista o modernista? Responda y justifique por qué. Hallará en el relato una narrativa onírica, alegórica y simbólica en la que todo representa algo. A partir de esta idea, describa a la protagonista. ¿Qué sabemos de ella? Responda a todo en un máximo de 12 líneas.
III.2. ¿Quién habla en el texto? Comprobamos que el primer párrafo está escrito en primera persona, pero ¿se trata del punto de vista narrativo de todo el relato o de un monólogo interior ocasional que excepcionalmente se incluye en la historia? Justifique las respuestas. Responda en un máximo de 8 líneas.
III.3. En el contexto alegórico en el que se desarrolla el cuento, ¿qué simboliza el cofre? ¿Qué representa el brujo? ¿En qué detalles del relato observamos el enfoque feminista de Emilia Pardo Bazán? En síntesis, ¿cuál es la crítica social de la narración? Responda razonadamente a todas las cuestiones en un máximo de 12 líneas.
Solución
Se piden el tema, la clasificación del cuento (romántico, naturalista o modernista) razonada y la descripción de la protagonista a partir de su valor alegórico, en doce líneas como mucho (unas 120-140 palabras manuscritas). El texto, de dominio público, está en el enunciado.
Tema: Inés quiere saber qué es su inocencia, que, según le dijo un brujo, guarda un cofre que ella no debe abrir.
Clasificación: no hay determinismo, ambientes sórdidos ni documentación, rasgos del naturalismo que Pardo Bazán difundió y teorizó en España en (1883). El brujo y el cofre encantado podrían recordar la leyenda romántica, pero no buscan el misterio ni el terror, sino la alegoría; el simbolismo y la fecha (1894) lo acercan al modernismo.
Protagonista: lo que se sabe sale de su monólogo y del narrador (curiosidad, impulsividad, habla espontánea, miedo a desobedecer).
El tema es la curiosidad de una joven por conocer su propia inocencia, que le han prohibido ver: el deseo femenino de saber frente a la ignorancia impuesta. No es un cuento naturalista, aunque Pardo Bazán difundió y teorizó el naturalismo en : no hay determinismo ni ambientes sórdidos. El brujo y el cofre encantado recuerdan la leyenda romántica, pero aquí no buscan el misterio, sino la alegoría: por su simbolismo y su fecha, 1894, está más cerca del modernismo finisecular. La protagonista, Inés, es una muchacha curiosa, impulsiva e imaginativa, de habla espontánea, dividida entre el deseo de abrir el cofre y el miedo a desobedecer. Simboliza a la mujer joven a la que se mantiene en la ignorancia sobre sí misma, y su nombre, que significa 'pura', subraya esa inocencia.
Se pide quién habla y si la primera persona es el punto de vista de todo el relato o un monólogo ocasional, en ocho líneas como mucho (unas 80-90 palabras).
El primer párrafo empieza con una raya: es el discurso de Inés en estilo directo, con preguntas, exclamaciones y coloquialismos («Corriente», «¡bah!»). El segundo cambia a la tercera persona («andaba Inés») y resume lo anterior como «cavilaciones y discursos»; además, ese narrador conoce lo que siente la protagonista («el recelo la contenía»).
En el primer párrafo habla Inés, la protagonista: es un monólogo en primera persona y en estilo directo, introducido por una raya, cuyas preguntas y exclamaciones reproducen su pensamiento agitado. No es el punto de vista de todo el relato, sino un monólogo interior ocasional: en el segundo párrafo aparece un narrador en tercera persona («andaba Inés»), que resume ese monólogo como «cavilaciones y discursos» y conoce los sentimientos de la protagonista («el recelo la contenía»). Es un narrador omnisciente que cede la palabra a su personaje.
Se pide qué simbolizan el cofre y el brujo, en qué se ve el enfoque feminista y cuál es la crítica social, en doce líneas como mucho (unas 120-140 palabras).
El cofre: el propio brujo dice que encierra la inocencia de Inés. El brujo: el cofre lo tiene Inés; él es quien le ha prohibido abrirlo y le ha dicho qué contiene. Detalles feministas del fragmento: la queja de Inés de que nunca le enseñaron qué es la inocencia; la prohibición de ver algo que es suyo; y el tono comprensivo y humorístico con que se presenta su curiosidad.
El cofre simboliza la inocencia de Inés, como dice el brujo: su pureza sexual y, en sentido amplio, el conocimiento de sí misma que se le niega. El brujo representa la autoridad que guarda ese secreto y decide lo que la mujer puede saber: la sociedad patriarcal, con la familia, la Iglesia y la educación de la época. El enfoque feminista se ve en que la curiosidad de Inés se presenta con simpatía y humor, no como un pecado, frente a los mitos de Eva o de Pandora; en su queja de que nunca le enseñaron qué es la inocencia; y en lo absurdo de que se le prohíba ver algo que le pertenece. La crítica social apunta a una sociedad que identifica la virtud femenina con la ignorancia y mantiene a la mujer bajo tutela.
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