Lengua Castellana y Literatura II · Poesía desde 1939 · Asturias · 2024

Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2024

Pregunta 13. Prueba de lectura de Habitaciones separadas, de Luis Garcıˊa Montero (2 puntos):
a) En el poema «Garcilaso 1991», ¿qué tópico reinterpreta el poeta?
[…]
[el fragmento del texto que va de «Ya sé que no es eterna la poesía,» a «cuando está solo.», en la página 2 del PDF oficial]
b) En el poema «Habitación 219», ¿qué representa cada una de las habitaciones?
[…]
[el fragmento del texto que va de «Tal vez puedes oírlos. Pero cuida» a «entre la multitud de una ciudad.», en la página 2 del PDF oficial]
[...]

Solución

Pregunta 13 Se piden dos cuestiones sobre Habitaciones separadas (1994), de Luis García Montero, a partir de los versos citados (página 2 del PDF; se cuentan dentro de cada cita).

a) El título une el nombre del gran poeta del Renacimiento con un año de la actualidad. En los versos citados, el poeta reconoce que la poesía no es eterna, pero puede cambiar con nosotros (versos 1-3) y se apoya en el hombre corriente que se inventa un amor y lo sufre a solas (versos 4-6): se sostiene en su experiencia.
Respuesta: García Montero reinterpreta el tópico del amor cortés de la poesía de Garcilaso de la Vega, la del amante que sufre porque su amor no es correspondido, como los pastores de las églogas. Lo traslada a la vida urbana de finales del siglo XX: la poesía ya no es solemne ni inmortal, sino que «sabe cambiar junto a nosotros» y aparece vestida con vaqueros, y su punto de apoyo es ahora la experiencia amorosa de un hombre corriente que sufre en soledad. Es un rasgo de la poesía de la experiencia: dialogar con la tradición clásica desde lo cotidiano.

b) El viajero de la habitación 219 oye lo que pasa en las habitaciones contiguas; en el fragmento, el sol de la 218 tiene una luz ambigua, entre el recuerdo y el porvenir (versos 4-7), y el viajero, solo, mira la televisión como quien busca caras conocidas (versos 8-12).
Respuesta: Las habitaciones del hotel representan, según los criterios oficiales, las edades de la vida: la juventud, plena y feliz; la madurez; y la vejez, cansada. En el fragmento, la luz ambigua de la 218, entre el recuerdo y el porvenir, encaja con la madurez, una edad a medio camino entre lo vivido y lo que queda por vivir. El viajero solitario de la 219 escucha esas vidas al otro lado de la pared: es una imagen del paso del tiempo y de la soledad del hombre en la ciudad, que observa las otras etapas de la vida como un extraño.

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