Economía · Formas jurídicas de la empresa · Cantabria · 2025

Ejercicio resuelto de Formas jurídicas de la empresa · Economía

El emprendimiento femenino aún tiene margen de crecimiento en España, pero en los últimos años no ha parado de aumentar a un ritmo muy acelerado. Según el «Informe GEM España 2023-2024», la intención de emprender entre las mujeres pasó del 8,8 % en 2022 al 10,9 % en 2023. Las mujeres emprendedoras en España muestran una notable resiliencia y capacidad de adaptación, especialmente en tiempos de crisis, aunque el autoempleo ya no se presenta como la principal motivación. Las emprendedoras buscan marcar una diferencia, conseguir una renta alta, mayor autonomía y una mejor conciliación. Las mujeres están cada vez más presentes en sectores diversos y de alta innovación tecnológica, así como en el emprendimiento rural, donde demuestran una mayor estabilidad y menores tasas de abandono.

Una vez puesta en marcha la idea emprendedora, en la ejecución se observan aspectos diferenciales entre hombres y mujeres. Según el GEM, la mitad de las empresas fundadas por hombres recibe menos de 20.000 euros de capital inicial, mientras que las fundadas por mujeres se quedan en menos de 10.000 euros. Y el dinero con el que empezar a emprender, ¿de dónde sale? Un informe del South Summit revela que ellos llevan la delantera en fondos propios y privados (inversores, bancos), mientras ellas recurren más a fondos públicos y a su entorno inmediato o cercano.

Que las mujeres reciban generalmente menos financiación no tiene por qué verse necesariamente desde el punto de vista negativo. Un estudio de MassChallenge y Boston Consulting Group reveló que, mientras los hombres recibían más del doble de dinero, las mujeres obtenían unos beneficios sustancialmente superiores. En España, un estudio similar con datos de facturación muestra que las mujeres son superiores a los hombres en facturar hasta 150.000 euros al año, si bien ellos mejoran los resultados cuando hay facturaciones superiores esa cifra. En cualquier caso, está claro que, con menos, ellas suelen conseguir más. Si nos fijamos en el tamaño de las empresas, no hay diferencias significativas en el número de empleados que atesoran unas y otros en sus plantillas.

Realice las siguientes tareas: [2 puntos]

a) Explique la figura del empresario individual, con al menos tres características relevantes, una ventaja y un inconveniente de esta forma jurídica frente a otras. [1 punto]

b) A la vista del texto, ¿qué similitudes y diferencias se observan entre los hombres y mujeres que emprenden? [1 punto]

Solución

a) Explique la figura del empresario individual, con al menos tres caracterıˊsticas relevantes, una ventaja y un inconveniente de esta forma jurıˊdica frente a otras. [1 punto]

El empresario individual, o autónomo, es la persona física que ejerce de forma habitual, personal y directa una actividad económica en nombre propio y con ánimo de lucro, asumiendo por su cuenta el riesgo del negocio. No da lugar a una persona jurídica distinta: la empresa y su titular son la misma persona a todos los efectos.

Tres características lo definen. La primera es la responsabilidad ilimitada: responde de las deudas del negocio con todos sus bienes presentes y futuros, sin separación entre el patrimonio empresarial y el personal. La segunda es la ausencia de capital mínimo legal y de trámites de constitución: basta con el alta censal en la Agencia Tributaria y el alta en el régimen especial de trabajadores autónomos de la Seguridad Social, sin escritura pública ni inscripción obligatoria en el Registro Mercantil. La tercera es su régimen fiscal: los beneficios tributan como rendimiento de actividades económicas en el impuesto sobre la renta de las personas físicas, con una escala progresiva, y no en el impuesto sobre sociedades.

La ventaja principal frente a otras formas jurídicas es la sencillez y la agilidad: constituir la empresa es inmediato y prácticamente gratuito, las obligaciones contables son mucho más ligeras que las de una sociedad mercantil y el empresario decide por sí solo, sin juntas ni acuerdos formales. Es coherente con lo que describe el texto, ya que la mitad de las empresas fundadas por mujeres arranca con menos de 10.000 € de capital inicial, un tamaño en el que los trámites societarios pesarían demasiado.

El inconveniente principal es esa misma responsabilidad ilimitada: mientras el socio de una sociedad limitada solo arriesga lo aportado, el empresario individual pone en juego su vivienda y sus ahorros. A ello se añade una capacidad de financiación reducida, porque depende de sus recursos propios y del crédito que obtenga a título personal, precisamente el punto débil que el texto identifica en el emprendimiento femenino.


b) A la vista del texto, ¿queˊ similitudes y diferencias se observan entre los hombres y mujeres que emprenden? [1 punto]

El texto permite señalar tanto rasgos comunes como asimetrías claras entre unos y otras.

Como similitudes, la primera y más explícita es el tamaño de las empresas creadas: «Si nos fijamos en el tamaño de las empresas, no hay diferencias significativas en el número de empleados que atesoran unas y otros en sus plantillas». La segunda es la propia motivación para emprender, que en las mujeres ha dejado de ser el autoempleo por necesidad y pasa a ser la misma que se atribuye tradicionalmente a los hombres: marcar una diferencia, conseguir una renta alta, mayor autonomía y una mejor conciliación. Y una tercera, implícita: unas y otros compiten en los mismos sectores y afrontan el mismo entorno de mercado, incluidos los de alta innovación tecnológica, donde las mujeres están cada vez más presentes.

Las diferencias se concentran en tres planos. La primera es el capital inicial: la mitad de las empresas fundadas por hombres recibe menos de 20.000 €, mientras que las fundadas por mujeres se quedan en menos de 10.000 €, es decir, arrancan con la mitad de recursos. La segunda es el origen de esa financiación: ellos «llevan la delantera en fondos propios y privados (inversores, bancos)» y ellas «recurren más a fondos públicos y a su entorno inmediato o cercano», lo que revela un acceso más difícil al circuito financiero profesional. La tercera es el rendimiento obtenido con esos recursos, y aquí la diferencia favorece a las mujeres: un estudio de MassChallenge y Boston Consulting Group muestra que, «mientras los hombres recibían más del doble de dinero, las mujeres obtenían unos beneficios sustancialmente superiores».

Esa tercera diferencia tiene un matiz de tramo: en España las mujeres superan a los hombres en facturaciones de hasta 150.000 € al año, mientras que ellos mejoran los resultados por encima de esa cifra. La conclusión que extrae el propio texto es que «con menos, ellas suelen conseguir más», de modo que la brecha no está en la capacidad empresarial sino en los recursos de partida.

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