A1.- Diferencie inmunidad natural e inmunidad artificial y construya una clasificación completa de las formas de inmunidad resultantes al combinarlas con los conceptos de activa y pasiva, incluyendo la explicación y un ejemplo. [1 punto]
A2.- Explique por qué una inmunodeficiencia incrementa el riesgo de enfermedades infecciosas. Señale y explique una medida general de prevención. En caso de contagio, justifique una actuación médica de control o tratamiento. [1 punto]
A3.- Describa qué es la terapia génica y justifique el uso de la técnica CRISPR-Cas9 para realizarla. [0,5 puntos]
La primera pareja de conceptos se refiere a cómo llega el antígeno o el anticuerpo al organismo. La inmunidad es natural cuando se adquiere de forma espontánea, sin intervención médica, y artificial cuando se adquiere de forma deliberada, mediante una vacuna o un suero.
La segunda pareja se refiere a quién fabrica los anticuerpos. La inmunidad es activa cuando los produce el propio sistema inmunitario del individuo tras entrar en contacto con el antígeno, y pasiva cuando el individuo recibe anticuerpos ya fabricados por otro organismo.
Al combinar ambas parejas resultan cuatro formas de inmunidad adquirida:
| Forma | En qué consiste | Ejemplo Natural activa | El antígeno entra de forma espontánea al padecer la enfermedad y el individuo fabrica sus propios anticuerpos y sus células de memoria | Pasar el sarampión y quedar protegido de por vida Natural pasiva | El individuo recibe anticuerpos ya formados sin intervención médica | Los anticuerpos que la madre pasa al feto por la placenta y los del calostro Artificial activa | El antígeno se introduce de forma controlada y el individuo fabrica sus propios anticuerpos y sus células de memoria | La vacunación, con el patógeno atenuado, inactivado o con un fragmento suyo Artificial pasiva | Se inyectan anticuerpos ya fabricados por otro organismo | La sueroterapia: suero antitetánico o antiofídico |
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Las dos formas activas tardan días o semanas en establecerse, porque hay que activar y multiplicar los linfocitos, pero dejan memoria inmunológica y protegen durante años. Las dos formas pasivas protegen de inmediato, que es lo que se busca cuando el paciente ya está expuesto, pero no dejan memoria y su efecto desaparece en semanas, cuando los anticuerpos recibidos se degradan.
Una inmunodeficiencia es el fallo, total o parcial, de alguno de los componentes del sistema inmunitario. Incrementa el riesgo de enfermedades infecciosas porque el organismo pierde la capacidad de reconocer y eliminar a los microorganismos que continuamente lo colonizan.
Si lo que falla es la inmunidad humoral, faltan anticuerpos y no pueden neutralizarse las toxinas ni opsonizarse las bacterias, por lo que estas se multiplican sin control. Si lo que falla es la inmunidad celular, como ocurre en el sida cuando el virus destruye los linfocitos T colaboradores, se pierde además la coordinación de toda la respuesta específica, y el enfermo sufre infecciones oportunistas: infecciones causadas por microorganismos poco virulentos que en una persona sana no producirían ninguna enfermedad, como la neumonía por
o la candidiasis. Las infecciones son, por eso, más frecuentes, más graves y más difíciles de curar, y tienden a recidivar.
Una medida general de prevención es evitar la exposición al patógeno mediante medidas higiénicas estrictas: lavado de manos, agua potable, manipulación correcta de los alimentos y evitar el contacto con personas enfermas y las aglomeraciones. Se explica por sí misma: como la segunda línea de defensa está comprometida, hay que reforzar la primera, que son las barreras externas y la reducción de la carga de microorganismos que llegan al organismo. En un paciente muy inmunodeprimido esto llega al aislamiento protector en el hospital. Conviene añadir que la vacunación es la medida preventiva por excelencia, pero en un inmunodeficiente puede ser poco eficaz y las vacunas de microorganismos vivos atenuados están contraindicadas, porque el propio microorganismo de la vacuna podría causar la enfermedad.
En caso de contagio, la actuación médica justificada es el tratamiento antimicrobiano precoz, dirigido por el cultivo y el antibiograma, y a menudo por vía intravenosa y a dosis altas. La justificación es que el fármaco tiene que hacer todo el trabajo: en una persona sana el antibiótico solo frena al microorganismo y es el sistema inmunitario quien lo remata, mientras que aquí esa ayuda no existe. Puede completarse con la administración de inmunoglobulinas, que es una inmunidad artificial pasiva y aporta directamente los anticuerpos que el enfermo no fabrica.
La terapia génica consiste en tratar una enfermedad actuando sobre el material genético de las células del paciente: introduciendo una copia correcta de un gen defectuoso, corrigiendo la mutación en su sitio o silenciando un gen que se expresa cuando no debe. Se distingue la terapia somática, que actúa sobre células no reproductoras y cuyo efecto no se transmite a la descendencia, de la germinal, que sí se transmitiría y está prohibida por sus implicaciones éticas.
El uso de CRISPR-Cas9 se justifica por tres razones. La primera es la precisión: el sistema consta de un ARN guía y de la nucleasa Cas9, y basta diseñar el ARN guía complementario de la secuencia que se quiere modificar para que la Cas9 corte exactamente ahí, mientras que los vectores virales clásicos insertan el gen sano en un punto imprevisible del genoma, con el riesgo de interrumpir otro gen o de activar un oncogén.
La segunda es que permite corregir la mutación en su lugar, y no solo añadir una copia sana en otro sitio: tras el corte, la célula repara el ADN y, si se le proporciona un molde, incorpora la secuencia correcta. El gen queda así bajo el control de sus propios promotores y se expresa en la cantidad y en el momento adecuados.
La tercera es que es una herramienta sencilla, rápida y barata de programar frente a cualquier secuencia, lo que la hace aplicable a enfermedades muy poco frecuentes para las que no compensaría desarrollar un tratamiento convencional.