Las inmunodeficiencias consisten en la falta de alguna de las respuestas habituales en la reacción inmune.
1. Ante una infección, explique qué efectos tendría, sobre el paciente, una inmunodeficiencia en los linfocitos B. [1 punto]
2. Señale con qué mecanismos de defensa frente a los antígenos contaría un individuo que tiene inmunodeficiencia en los linfocitos B. [1 punto]
Los linfocitos B son los responsables de la
: al ser activados por un antígeno se transforman en células plasmáticas que segregan anticuerpos, y en linfocitos B de memoria. Si fallan, el paciente pierde toda esa rama de la respuesta específica:
(agammaglobulinemia). Sin inmunoglobulinas no hay neutralización de toxinas ni de virus libres, no hay aglutinación ni precipitación de los antígenos, no se activa la vía clásica del complemento y no funciona la opsonización, que es lo que marca a las bacterias para que los fagocitos las reconozcan y engullan con eficacia.
Las más graves son las causadas por bacterias encapsuladas —neumococo,
, meningococo—, porque su cápsula impide la fagocitosis mientras no esté opsonizada por anticuerpos. Son típicas las neumonías, otitis y sinusitis recurrentes, y también las infecciones intestinales por
.
El paciente no queda inmunizado tras pasar la enfermedad y
, porque su eficacia se basa precisamente en generar linfocitos B de memoria y anticuerpos. Tampoco puede transmitir IgG a un feto ni IgA por la leche.
En cambio, defiende razonablemente bien frente a virus intracelulares y hongos, que dependen sobre todo de los linfocitos T. El tratamiento habitual es la administración periódica de inmunoglobulinas de donantes, es decir, inmunidad pasiva artificial.
Le quedarían intactas las defensas inespecíficas y la rama celular de las específicas:
La piel íntegra y su queratina, las mucosas con su moco y sus cilios, el pH ácido del estómago y de la piel, la lisozima de lágrimas y saliva, y la microbiota, que compite con los patógenos por el espacio y los nutrientes.
La
por macrófagos, neutrófilos y monocitos; la
, con su vasodilatación y su llegada masiva de fagocitos; la
, que frena la multiplicación bacteriana; el
, que protege a las células vecinas frente a los virus; el
, que puede activarse por la vía alternativa —sin anticuerpos— y lisar directamente a la bacteria; y las
, que destruyen células infectadas y tumorales sin necesidad de reconocimiento específico.
Los
funcionan con normalidad: los T citotóxicos destruyen las células propias infectadas por virus, los T colaboradores coordinan la respuesta segregando interleucinas y activando macrófagos, y los T de memoria conservan el recuerdo del antígeno. Es esta rama la que explica que el enfermo se defienda aceptablemente de las infecciones víricas.
Por último, siempre cabe la
: la administración de sueros o gammaglobulinas le proporciona anticuerpos ya fabricados, que es justo lo que su organismo no puede producir.