Biología · Inmunización y vacunas · Navarra · 2022

Ejercicio resuelto de Inmunización y vacunas · Biología · 2022

Pfizer y Moderna comercializan vacunas basadas en RNAm. Explica cómo estas vacunas pueden ayudarnos a inmunizarnos frente al SARS-CoV-2.

Solución

Pfizer y Moderna comercializan vacunas basadas en RNAm. Explica coˊmo estas vacunas pueden ayudarnos a inmunizarnos frente al SARS-CoV-2.\textbf{Pfizer y Moderna comercializan vacunas basadas en RNAm. Explica cómo estas vacunas pueden ayudarnos a inmunizarnos frente al SARS-CoV-2.}

Estas vacunas no contienen el virus, ni entero ni atenuado, sino la instrucción para fabricar una sola de sus proteínas: llevan el mRNA que codifica la proteína S de la espícula, envuelto en nanopartículas lipídicas que lo protegen de las nucleasas y le permiten atravesar la membrana celular.

Una vez dentro, el mRNA se comporta como cualquier otro mensajero: los ribosomas del citoplasma lo traducen y la célula fabrica la proteína S, que se expone en su superficie. Es un uso directo de la maquinaria de expresión génica de nuestras propias células.

A partir de ahí, la respuesta es la misma que provocaría una infección real. Las células presentadoras de antígeno muestran fragmentos de la proteína S a los linfocitos T colaboradores, que activan a los linfocitos B capaces de reconocerla; estos proliferan y se diferencian en células plasmáticas que producen anticuerpos anti-S. Esos anticuerpos son neutralizantes: al unirse a la espícula impiden que el virus reconozca su receptor y entre en la célula. Al mismo tiempo, los linfocitos T citotóxicos aprenden a destruir las células que exhiban esa proteína, es decir, las que en el futuro estén realmente infectadas.

Lo decisivo, sin embargo, es lo que queda después: los linfocitos B y T de memoria. Cuando la persona vacunada se encuentre con el virus verdadero, la respuesta será secundaria —de uno a tres días en lugar de una o dos semanas, y con un título de anticuerpos muy superior— y lo neutralizará antes de que la enfermedad se desarrolle o, al menos, antes de que revista gravedad. Se trata, por tanto, de una inmunización artificial activa.

Conviene aclarar dos puntos que suelen confundirse. El primero es que el mRNA de la vacuna no puede modificar nuestro DNA: no entra en el núcleo y el paso de RNA a DNA exigiría una transcriptasa inversa, enzima que las células humanas no poseen. El segundo es que tanto el mRNA como la proteína S se degradan en pocos días; lo único que permanece es la memoria inmunológica.

La ventaja de esta tecnología es la rapidez: basta conocer la secuencia del gen para diseñar la vacuna, sin necesidad de cultivar el virus, y adaptarla a una nueva variante consiste sencillamente en cambiar esa secuencia.

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