Describa las características y funciones en la defensa inmunológica de los distintos efectores celulares y humorales del sistema inmunológico implicadas en la respuesta frente a virus y bacterias. [1,25 puntos]
El sistema inmunitario actúa con dos clases de efectores. Los CELULARES son células que actúan por contacto o por fagocitosis; los HUMORALES son moléculas disueltas en los líquidos corporales. Y unos y otros pertenecen bien a la inmunidad innata, inespecífica e inmediata, bien a la adaptativa, específica y con memoria.
EFECTORES CELULARES:
MACRÓFAGOS y NEUTRÓFILOS. Son fagocitos de la inmunidad innata. Reconocen patrones moleculares generales del patógeno, lo engloban en una vesícula y lo destruyen con las hidrolasas de sus lisosomas y con radicales oxidantes. Los neutrófilos son los primeros en llegar al foco y mueren allí, formando el pus; los macrófagos, más duraderos, además de fagocitar liberan citoquinas que desencadenan la inflamación y, sobre todo, actúan como CÉLULAS PRESENTADORAS DE ANTÍGENO: exponen fragmentos del patógeno en su superficie unidos al complejo principal de histocompatibilidad, y ese es el paso que enlaza la inmunidad innata con la adaptativa. Son especialmente eficaces contra BACTERIAS extracelulares.
CÉLULAS NK o asesinas naturales. Pertenecen a la innata. Destruyen por citotoxicidad las células que han perdido las moléculas de histocompatibilidad de clase I de su superficie, lo que ocurre típicamente en las células infectadas por VIRUS y en las tumorales. No necesitan presentación previa del antígeno, y por eso son la defensa más rápida frente a una infección vírica.
LINFOCITOS T COLABORADORES, marcados con CD4. Pertenecen a la adaptativa. Reconocen el antígeno presentado con el complejo de clase II y, una vez activados, COORDINAN toda la respuesta: secretan interleucinas que activan a los linfocitos B para que produzcan anticuerpos, estimulan a los linfocitos T citotóxicos y potencian la capacidad destructiva de los macrófagos mediante interferón gamma. Sin ellos la respuesta específica no se pone en marcha, y su destrucción por el virus del sida es lo que produce la inmunodeficiencia.
LINFOCITOS T CITOTÓXICOS, marcados con CD8. Pertenecen a la adaptativa y son el efector propio de la respuesta CELULAR. Reconocen el antígeno presentado con el complejo de clase I, que exhibe cualquier célula nucleada, y matan por contacto a la célula infectada: perforan su membrana con perforinas e inducen su apoptosis con granzimas. Son la defensa fundamental frente a los VIRUS una vez que estos ya están dentro de una célula, donde ningún anticuerpo puede alcanzarlos, y también frente a bacterias intracelulares como el bacilo de la tuberculosis.
LINFOCITOS B y CÉLULAS PLASMÁTICAS. El linfocito B reconoce el antígeno con su receptor de membrana y, activado por los linfocitos T colaboradores, se multiplica y se diferencia en CÉLULAS PLASMÁTICAS, que son auténticas fábricas de anticuerpos. Parte del clon queda como linfocitos de MEMORIA.
EFECTORES HUMORALES:
ANTICUERPOS o inmunoglobulinas. Son el efector de la respuesta adaptativa HUMORAL. Se unen específicamente al antígeno por su parátopo, y de esa unión se derivan varios efectos: NEUTRALIZAN virus y toxinas impidiéndoles unirse a sus receptores celulares, AGLUTINAN y precipitan los antígenos formando retículos, OPSONIZAN, es decir, marcan al patógeno para que los fagocitos lo reconozcan y lo engullan con mucha mayor eficacia, y ACTIVAN el complemento. Son la defensa principal frente a BACTERIAS extracelulares, sus toxinas y los virus que aún circulan libres.
SISTEMA DEL COMPLEMENTO. Es un conjunto de unas veinte proteínas plasmáticas de la inmunidad innata que se activan en cascada, bien por la unión de anticuerpos al antígeno, bien directamente por la superficie del microorganismo. Sus efectos son tres: forma un complejo de ataque a la membrana que PERFORA la pared bacteriana y la lisa, opsoniza al patógeno y libera fragmentos que atraen fagocitos al foco y amplifican la inflamación.
INTERFERONES. Son proteínas de la inmunidad innata que una célula infectada por un VIRUS libera para avisar a las células vecinas. Estas responden sintetizando enzimas que degradan el ARN vírico y bloquean la traducción, con lo que se vuelven resistentes a la infección; los interferones activan además a las células NK y a los macrófagos. Son, por tanto, la respuesta humoral característica frente a los virus.
A ellos se añaden la LISOZIMA de las lágrimas y la saliva, que hidroliza el peptidoglucano de la pared bacteriana, y la properdina y la lactoferrina.
En resumen: frente a las BACTERIAS extracelulares el eje de la defensa son los fagocitos, los anticuerpos y el complemento; frente a los VIRUS y a los patógenos intracelulares, los interferones, las células NK y los linfocitos T citotóxicos. Y en los dos casos son los linfocitos T colaboradores los que dirigen la operación.