Responda las siguientes cuestiones. [2 puntos]
a) Explique qué es una vacuna, indicando cuál es su componente principal. [0,4 puntos]
b) Explique qué es un suero, indicando cuál es su componente principal. [0,4 puntos]
c) ¿Las vacunas se usan con fines curativos? ¿Y preventivos? Razónelo. [0,6 puntos]
d) ¿Los sueros se usan con fines curativos? ¿Y preventivos? Razónelo. [0,6 puntos]
Una vacuna es una preparación que se administra a un individuo sano para que desarrolle inmunidad frente a una enfermedad determinada, estimulando a su propio sistema inmunitario para que fabrique anticuerpos y genere memoria inmunológica. Se trata, por tanto, de una inmunidad adquirida artificial activa: artificial porque el contacto con el antígeno se provoca deliberadamente, y activa porque es el propio individuo quien sintetiza los anticuerpos.
Su componente principal es el antígeno, es decir, una versión inocua del agente patógeno: el microorganismo entero muerto o atenuado, alguna de sus proteínas o antígenos aislados, sus toxinas inactivadas (toxoides) o, en las vacunas más recientes, el ARN mensajero que codifica uno de sus antígenos. Lo esencial es que conserva su capacidad de desencadenar la respuesta inmunitaria pero ha perdido la de producir la enfermedad.
Un suero es una preparación que se administra a un individuo ya infectado y que le proporciona directamente las defensas ya fabricadas, sin que su sistema inmunitario tenga que producirlas. Confiere una inmunidad adquirida artificial pasiva: pasiva porque el individuo no sintetiza nada, se limita a recibir los anticuerpos.
Su componente principal son los anticuerpos, en concentración elevada y específicos frente a un agente infeccioso o a una toxina concretos. Se obtienen del plasma de otro individuo o animal previamente inmunizado, o bien por técnicas de anticuerpos monoclonales.
Con fines curativos no. Cuando se administra una vacuna, el organismo tarda varios días —o incluso semanas, si se necesitan varias dosis— en montar la respuesta primaria y alcanzar niveles útiles de anticuerpos. Ese retraso hace inútil la vacuna en un enfermo, que además ya está en contacto con el antígeno: administrárselo de nuevo no le aporta nada que el propio patógeno no le esté aportando ya.
Con fines preventivos sí, y es su uso propio. La vacuna simula un primer contacto con el patógeno y desencadena una respuesta primaria completa, al término de la cual quedan linfocitos B y T de memoria específicos. Si más adelante el individuo se expone al agente real, esas células de memoria desencadenan una respuesta secundaria, rápida y con niveles altos de anticuerpos, que neutraliza al patógeno antes de que llegue a producir la enfermedad.
Con fines curativos sí, y es su uso característico. Como el suero aporta los anticuerpos ya formados, su acción es inmediata: no hay que esperar a que el organismo los sintetice. Administrado a una persona ya infectada, o que acaba de recibir una toxina o un veneno, neutraliza directamente al agente y reduce la carga vírica o bacteriana. Por eso se emplea en el tétanos, en la rabia o en las mordeduras de serpiente.
Con fines preventivos no, o solo de forma muy limitada y transitoria. Los anticuerpos administrados son moléculas extrañas que el organismo va degradando, de modo que la protección desaparece en unas semanas; y como el sistema inmunitario del paciente no ha intervenido, no se generan células de memoria y no queda protección alguna para el futuro.