Biología · Inmunización y vacunas · Andalucía · 2024
Ejercicio resuelto de Inmunización y vacunas · Biología · 2024
El virus SARS-CoV-2, responsable de la COVID-19, expresa varios antígenos, entre los que se encuentra la nucleoproteína N (antígeno N) y la proteína Spike (antígeno S). Las vacunas utilizadas hasta el momento se basan en el antígeno S. Responda razonadamente a todas las cuestiones.
a) ¿Frente a qué tipo de antígeno se encontrarán anticuerpos en una persona vacunada y que ha pasado la infección? [0,25 puntos]
b) ¿Y en una persona vacunada y que no ha sufrido la infección del virus? [0,25 puntos]
c) ¿Frente a cuál de los dos antígenos habría que buscar anticuerpos para distinguir si una persona ha adquirido la inmunidad contra el virus de forma natural o mediante vacunación? [0,25 puntos]
d) Si una persona que no ha sufrido la infección ha sido vacunada por primera vez una hora antes de hacerse el test, ¿qué anticuerpos se encontrarán en su sangre? [0,25 puntos]
Solución
Se encontrarán anticuerpos frente a los dos antígenos, el S y el N. Los anticuerpos anti-S proceden tanto de la vacuna como de la infección, puesto que ambas presentan al organismo la proteína Spike; los anticuerpos anti-N solo pueden proceder de la infección, porque la nucleoproteína N no está en la vacuna, pero sí en el virus completo.
Solo se encontrarán anticuerpos frente al antígeno S, que es el único que contiene la vacuna. Al no haber estado nunca en contacto con el virus, su sistema inmunitario no ha reconocido jamás la nucleoproteína N y no ha producido anticuerpos contra ella.
Habría que buscar anticuerpos frente al antígeno N. Como el antígeno S está presente en las dos situaciones, los anticuerpos anti-S no permiten distinguirlas. En cambio, la presencia de anticuerpos anti-N indica necesariamente que la persona ha pasado la infección, y su ausencia, en alguien con anticuerpos anti-S, indica que la inmunidad es de origen vacunal.
No se encontrará ningún anticuerpo frente al virus. La vacunación desencadena una respuesta inmunitaria primaria, en la que el antígeno debe ser captado y presentado por los macrófagos, reconocido por los linfocitos T colaboradores y, solo después, los linfocitos B activados se transforman en células plasmáticas productoras de anticuerpos. Todo ello constituye un período de latencia de varios días, de manera que una hora después de la inoculación aún no hay anticuerpos detectables en sangre.
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