PREGUNTA 2. LA CÉLULA. INMUNOLOGÍA. (2,5 puntos)
2.1 Responda estos tres apartados: (1 punto)

2.1.1. Identifique los orgánulos señalados con los números 1 y 2 en la microfotografía.
2.1.2. Indique una función de cada uno de estos orgánulos.
2.1.3. Realice un dibujo esquemático del orgánulo señalado con el número 2. Indique en el dibujo sus componentes estructurales. ¿En qué tipo celular se puede encontrar este orgánulo?
2.2 Responda uno de los dos apartados siguientes: (1,5 puntos)
2.2.1. Responda:
A) Indique en qué mecanismo de defensa participan: la producción de anticuerpos, la piel, los fagocitos, los linfocitos B, los linfocitos T.
B) La gráfica representa la producción de anticuerpos de un individuo tras el primer y segundo contacto con un antígeno.

¿Por qué se obtiene una mayor concentración de anticuerpos tras el segundo contacto? ¿Cómo cambiaría la gráfica si el individuo estuviese vacunado antes del primer contacto?
C) Defina parátopo e indique su función.
2.2.2. Responda:
A) Defina inmunización. Indique dos diferencias entre la inmunización activa y la pasiva.
B) El virus del Ébola actúa de forma virulenta y puede causar la muerte entre siete y dieciséis días después del inicio de los síntomas. ¿Qué método de inmunización será más eficaz para tratar la infección? Razone su respuesta.
C) Defina autoinmunidad y cite un ejemplo de enfermedad autoinmune.
El número 1 señala el retículo endoplasmático rugoso: el conjunto de cisternas membranosas aplanadas y apiladas, con ribosomas adosados a su cara citosólica, que rodean al orgánulo central.
El número 2 señala una mitocondria: el orgánulo alargado, delimitado por una envoltura de dos membranas, cuyo interior aparece recorrido por numerosos tabiques que son las crestas mitocondriales.
El retículo endoplasmático rugoso se encarga de la síntesis de las proteínas destinadas a la secreción, a la membrana plasmática o a los lisosomas: los ribosomas adosados vierten la cadena polipeptídica al interior de las cisternas, donde comienza su plegamiento y su glucosilación.
La mitocondria lleva a cabo la respiración celular aerobia, es decir, la oxidación completa de la materia orgánica hasta dióxido de carbono y agua con obtención de ATP. En ella tienen lugar el ciclo de Krebs y la fosforilación oxidativa.
El orgánulo señalado con el número 2 es la mitocondria. En su esquema deben quedar identificadas la envoltura de dos membranas, el espacio intermembranoso que queda entre ambas, las crestas como invaginaciones de la membrana interna y, en la matriz, el ADN circular y los ribosomas.

La mitocondria se encuentra en las células eucariotas, tanto animales como vegetales, siempre que realicen respiración aerobia. No aparece en las células procariotas, que carecen de orgánulos membranosos y llevan a cabo la cadena respiratoria en su propia membrana plasmática.
| Producción de anticuerpos | Inmunidad específica o adaptativa, de tipo humoral La piel | Inmunidad inespecífica o innata: barrera externa, primera línea de defensa Los fagocitos | Inmunidad inespecífica o innata, de tipo celular Los linfocitos B | Inmunidad específica o adaptativa, de tipo humoral Los linfocitos T | Inmunidad específica o adaptativa, de tipo celular |
|---|
La piel y los fagocitos actúan siempre igual, sea cual sea el agente extraño, y no generan memoria. Los linfocitos B, los anticuerpos que estos fabrican al diferenciarse en células plasmáticas y los linfocitos T reconocen un antígeno concreto y sí generan memoria.
Se obtienen más anticuerpos en el segundo contacto por la memoria inmunológica. En el primer contacto solo hay unos pocos linfocitos B capaces de reconocer ese antígeno, de modo que la respuesta primaria tarda en arrancar, es lenta y alcanza una concentración baja. Durante esa respuesta, además de las células plasmáticas que fabrican anticuerpos, se generan linfocitos B de memoria que permanecen en el organismo durante años.
Cuando el mismo antígeno vuelve a entrar, esos linfocitos de memoria son ya numerosos y están preseleccionados, por lo que se activan y proliferan de inmediato. La respuesta secundaria tiene un periodo de latencia mucho más corto, es mucho más intensa, produce anticuerpos de mayor afinidad, principalmente inmunoglobulina G, y se mantiene más tiempo. Eso es lo que muestra la gráfica: un pico bajo hacia el día 20 y un pico muy alto y muy rápido tras el segundo contacto.
Si el individuo estuviese vacunado antes del primer contacto, la vacuna ya habría provocado la respuesta primaria y habría dejado linfocitos de memoria. Por tanto, el primer contacto con el antígeno real se comportaría ya como un contacto secundario: el pico bajo inicial desaparecería y en su lugar habría una subida rápida y alta, semejante a la que hoy aparece a los 45 días. La gráfica pasaría a mostrar dos respuestas de tipo secundario en lugar de una primaria y una secundaria.
El parátopo es la zona del anticuerpo que se une al antígeno. Está formada por los extremos amino terminales de una cadena pesada y una cadena ligera, es decir, por las regiones variables de ambas, y hay dos parátopos idénticos por molécula de inmunoglobulina G.
Su función es reconocer y unirse de forma específica al epítopo o determinante antigénico del antígeno. De la secuencia de aminoácidos del parátopo depende la especificidad del anticuerpo, ya que su forma tridimensional es complementaria de la del epítopo.
La inmunización es el proceso por el que un organismo adquiere inmunidad frente a un antígeno determinado, ya sea porque fabrica él mismo sus propios anticuerpos o porque los recibe ya formados.
| | Origen de los anticuerpos | Los produce el propio organismo tras el contacto con el antígeno | Se transfieren ya fabricados por otro organismo Rapidez y duración | Tarda días o semanas en establecerse, pero es duradera | Es inmediata, pero temporal Memoria inmunológica | Sí la genera | No la genera Ejemplos | Infección superada, vacunas | Sueros y gammaglobulinas, paso de anticuerpos por la placenta y por la leche materna |
|---|
Para tratar una infección ya declarada por el virus del Ébola es más eficaz la inmunización pasiva, es decir, la administración de un suero con anticuerpos específicos ya formados, del tipo de las gammaglobulinas.
La razón está en los plazos. La inmunización activa, como una vacuna, obliga al organismo a montar una respuesta primaria, que tarda entre una y dos semanas en alcanzar una concentración útil de anticuerpos. Como la enfermedad puede causar la muerte entre los siete y los dieciséis días, esa respuesta llegaría tarde. La inmunización pasiva, en cambio, aporta los anticuerpos ya fabricados y su efecto es inmediato, de modo que puede neutralizar el virus a tiempo.
La contrapartida es que la protección es transitoria y no deja memoria inmunológica, por lo que la vacunación sigue siendo el método adecuado para prevenir la infección, no para tratarla.
La autoinmunidad es el fallo del reconocimiento de lo propio: el sistema inmunitario pierde la tolerancia frente a moléculas o células del propio organismo y reacciona contra ellas produciendo autoanticuerpos o linfocitos T autorreactivos, que dañan los tejidos propios.
Un ejemplo es la diabetes mellitus de tipo I, en la que se destruyen las células beta de los islotes pancreáticos y deja de fabricarse insulina. También lo son la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico y la esclerosis múltiple.