Biología · Sistema inmune · País Vasco · 2020
Ejercicio resuelto de Sistema inmune · Biología · 2020
Opción 3 B (2.5 puntos)
Los trasplantes de órganos son procedimientos quirúrgicos necesarios cuando se dan problemas irreversibles del órgano natural del paciente.
a) (0.5 puntos) ¿Cuál es el mayor problema que puede aparecer después de un trasplante?
b) (0.5 puntos) ¿Qué moléculas son las desencadenantes de este problema, y cuáles son las células que actúan primero?
c) (0.5 puntos) ¿Qué tipos de fármacos se utilizan para evitarlo?
d) (1 punto) Indica los tipos de trasplante que conozcas según el origen del órgano trasplantado.
Solución
El rechazo inmunológico del órgano trasplantado.
No es una complicación quirúrgica ni un fallo del procedimiento, sino el funcionamiento normal del sistema inmunitario del receptor aplicado a un tejido que no reconoce como propio: lo identifica como extraño y lo ataca hasta destruirlo, igual que haría con un microorganismo invasor.
Las moléculas desencadenantes son las del complejo mayor de histocompatibilidad, que en el ser humano recibe el nombre de sistema HLA. Son glucoproteínas presentes en la membrana de todas las células nucleadas y funcionan como un carné de identidad celular: su enorme variabilidad hace que sean prácticamente exclusivas de cada individuo, salvo entre gemelos univitelinos. Al no coincidir las del injerto con las del receptor, actúan como antígenos.
Las células que actúan primero son las presentadoras de antígeno del receptor —macrófagos y células dendríticas—, que captan esas moléculas extrañas y las muestran a los linfocitos T colaboradores. Estos se activan y, mediante citoquinas, ponen en marcha a los linfocitos T citotóxicos, que son los que finalmente destruyen las células del injerto. Se suma después una respuesta humoral, con anticuerpos que dañan el endotelio de los vasos del órgano.
Se utilizan fármacos inmunosupresores, que frenan la respuesta inmunitaria del receptor y que este debe tomar de por vida.
Los más empleados son la ciclosporina y el tacrolimús, que inhiben la activación y la proliferación de los linfocitos T; los corticoides, de acción antiinflamatoria general; y los citostáticos como la azatioprina, que impiden la multiplicación de los linfocitos.
Su inconveniente es evidente y hay que subrayarlo: al deprimir el sistema inmunitario en su conjunto, y no solo la respuesta contra el injerto, aumentan el riesgo de infecciones oportunistas y de ciertos tumores. De ahí que la dosis deba ajustarse cuidadosamente, buscando el equilibrio entre evitar el rechazo y no dejar al paciente indefenso.
| Tipo | Origen del órgano | Riesgo de rechazo Autotrasplante | Del propio paciente: un injerto de piel de un muslo a la cara | Ninguno: el material es genéticamente idéntico Isotrasplante | De un gemelo univitelino | Ninguno: comparten las mismas moléculas HLA Alotrasplante u homotrasplante | De otro individuo de la misma especie | Sí, y es el caso habitual en medicina Xenotrasplante o heterotrasplante | De un individuo de otra especie, como el corazón de cerdo | Muy alto: a las diferencias del HLA se suman antígenos de especie |
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La ordenación de la tabla no es casual: el riesgo de rechazo crece conforme aumenta la distancia genética entre donante y receptor. De ahí que en la práctica clínica se busque siempre el donante cuyo tipo de HLA se parezca más al del receptor, y que el mejor donante posible sea un hermano.
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