9. Leyre Mestey y Carmen Gueza son investigadoras españolas especializadas en esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que afecta a las vainas de mielina de los nervios y altera la transmisión de los impulsos nerviosos. Recientes investigaciones han descubierto una terapia basada en el ARN-m que en ratones ha dado resultados positivos. En algunos casos se ha prevenido los síntomas de la enfermedad y, en otros, retrasar la degeneración de la función motora.
a. Define enfermedad autoinmune. (Calificación máxima 0,5 puntos)\nb. Indica tres diferencias entre la segunda y tercera barrera defensiva del sistema inmunitario. (Calificación máxima 0,5 puntos)\nc. ¿Por qué la respuesta inmune secundaria es más rápida que la primaria? (Calificación máxima 0,5 puntos)\nd. ¿Qué diferencia hay entre una enfermedad autoinmune y una hipersensibilidad alérgica? (Calificación máxima 0,5 puntos)
Una enfermedad autoinmune es aquella en la que el sistema inmunitario
y ataca a moléculas, células o tejidos del propio organismo, reconociéndolos erróneamente como extraños.
Normalmente, los linfocitos capaces de reconocer antígenos propios se eliminan o se inactivan durante su maduración, en la selección negativa que ocurre en la médula ósea y en el timo. Cuando ese control falla sobreviven clones autorreactivos que producen
o linfocitos T dirigidos contra lo propio, y se establece una inflamación crónica que daña el tejido diana.
La esclerosis múltiple del enunciado es un buen ejemplo: el ataque se dirige contra la vaina de mielina de los nervios, y al degradarse esta se enlentece la conducción del impulso nervioso. Otros ejemplos son la diabetes de tipo I, la artritis reumatoide y el lupus.
La segunda barrera es la respuesta inespecífica interna —inflamación, fagocitosis, complemento, interferón— y la tercera es la respuesta específica o adaptativa, mediada por linfocitos.
| | |
|---|
| Especificidad | Inespecífica: actúa igual frente a cualquier agente | Específica: cada respuesta se dirige contra un antígeno concreto |
| Memoria | No deja memoria; la respuesta es siempre igual | Deja memoria: la segunda vez es más rápida e intensa |
| Rapidez | Inmediata, de minutos a horas | Lenta la primera vez: de una a dos semanas |
| Células implicadas | Macrófagos, neutrófilos, células NK, mastocitos | Linfocitos B y T y células presentadoras de antígeno |
Con tres diferencias basta. Las dos barreras no son independientes: las células presentadoras de la segunda son las que ponen en marcha la tercera.
Por la
, es decir, por la existencia de linfocitos B y T de memoria generados en el primer contacto.
En la respuesta primaria, el antígeno tiene que encontrar entre millones de linfocitos vírgenes los poquísimos cuyo receptor lo reconoce; esos clones han de ser activados, proliferar por expansión clonal y diferenciarse en células efectoras. Todo ello lleva de una a dos semanas, que es la fase de latencia.
En la respuesta secundaria, ese trabajo está hecho: los clones específicos
, son mucho más numerosos que los vírgenes de partida, están repartidos por los órganos linfoides y se activan con menos estímulo. La latencia se reduce a dos o tres días, la concentración de anticuerpos alcanzada es mucho mayor, son de clase IgG en lugar de IgM y tienen más afinidad, porque durante la primera respuesta hubo maduración de la afinidad.
Las dos son respuestas inmunitarias desproporcionadas y dañinas, pero se diferencian en
.
En la enfermedad
el antígeno es
: el sistema ataca a componentes del propio organismo, como la mielina en la esclerosis múltiple. El problema es un fallo de la tolerancia a lo propio, la enfermedad suele ser crónica y progresiva y el daño recae sobre el tejido atacado.
En la
el antígeno es
—polen, ácaros, un alimento, un fármaco—, y se llama alérgeno. El problema no es de reconocimiento sino de intensidad: el sistema monta contra algo inocuo una respuesta exagerada, mediada por IgE, que hace desgranular a los mastocitos liberando histamina. La reacción es inmediata, aparece solo al exponerse al alérgeno y va de la rinitis o la urticaria al choque anafiláctico.
En resumen: la autoinmunidad se equivoca de diana; la alergia se equivoca de intensidad.