Lengua Castellana y Literatura II · Novecentismo y vanguardias · Región de Murcia · 2023

Ejercicio resuelto de Lengua Castellana y Literatura II · 2023

3. Educacioˊn literaria. Desarrolla UNO de los tres temas siguientes:

a. «Los movimientos de vanguardia y el novecentismo». {3 puntos}

Solución

a. Se pide desarrollar el tema: el novecentismo (contexto, rasgos, autores y obras en cada género) y las vanguardias europeas y españolas, con su influencia posterior.

Respuesta: Hacia 1914 aparece en España una nueva promoción de escritores, el novecentismo o generación del 14, término tomado del catalán Eugeni d'Ors. Son intelectuales de sólida formación universitaria, europeístas y racionalistas, que quieren modernizar el país con la educación y la ciencia y rechazan tanto el sentimentalismo del siglo XIX como el pesimismo de la generación del 98. Su maestro es José Ortega y Gasset, autor de Meditaciones del Quijote (1914) y de La deshumanizacioˊn del arte (1925), donde define el arte nuevo: minoritario, intelectual, antirrealista y alejado de la emoción.

Sus rasgos son el intelectualismo, el cuidado de la forma, la búsqueda del arte puro y la prosa elaborada y precisa. El género más característico es el ensayo, cultivado por Ortega, d'Ors, Gregorio Marañón, Manuel Azaña o Salvador de Madariaga. La novela novecentista es intelectual y lírica: Ramón Pérez de Ayala combina narración y reflexión (Belarmino y Apolonio, 1921) y Gabriel Miró escribe una prosa sensorial y morosa (Nuestro Padre San Daniel, 1921; El obispo leproso, 1926). En poesía, Juan Ramón Jiménez abandona el modernismo y busca una poesía pura o desnuda, despojada de adornos: Diario de un poeta recieˊn casado (1917), Eternidades (1918) y Piedra y cielo (1919); en prosa poética había escrito Platero y yo (1914).

Al mismo tiempo, en Europa surgen las vanguardias, movimientos de ruptura radical con la tradición que se suceden con rapidez y se difunden mediante manifiestos. El futurismo (Marinetti, 1909) exalta la máquina, la velocidad y la vida moderna; el cubismo descompone la realidad en planos y crea los caligramas de Apollinaire; el expresionismo deforma la realidad para expresar la angustia; el dadaísmo (Tristan Tzara, 1916) proclama el absurdo y la destrucción del arte, y el surrealismo, fundado por André Breton en su manifiesto de 1924, busca expresar el subconsciente, inspirado en Freud, mediante la escritura automática y las imágenes oníricas.

En España, el gran introductor de la vanguardia es Ramón Gómez de la Serna, desde su tertulia del café de Pombo y con sus greguerías, definidas por él como la suma de humorismo y metáfora. En torno a 1918 nace el ultraísmo, impulsado por Rafael Cansinos-Assens y Guillermo de Torre en revistas como Grecia y Ultra: elimina la anécdota, la rima y el sentimentalismo y se basa en la imagen y en los temas de la técnica moderna. El creacionismo, del chileno Vicente Huidobro, defiende que el poema debe crear una realidad nueva, y lo cultivan Gerardo Diego (Manual de espumas, 1924) y Juan Larrea. El surrealismo influye decisivamente en la poesía española a partir de 1928, en la generación del 27: Sobre los aˊngeles, de Alberti, Poeta en Nueva York, de Lorca, la obra de Vicente Aleixandre y de Luis Cernuda.

Novecentismo y vanguardias comparten el rechazo del sentimentalismo y del realismo y la búsqueda de un arte nuevo y minoritario, aunque difieren en el método: el primero apuesta por el rigor y la perfección; las vanguardias, por la ruptura y la experimentación. De la síntesis de ambos, de la pureza de Juan Ramón y la audacia de los ismos, nacerá la poesía de la generación del 27.

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