Economía · Formas jurídicas de la empresa · Cantabria · 2024

Ejercicio resuelto de Formas jurídicas de la empresa · Economía

Responda a las siguientes cuestiones: [2,5 puntos]

a) Compare las formas jurídicas de la empresa individual y la Sociedad Limitada, valorando sus ventajas e inconvenientes. [1,25 puntos]

b) Identifique al menos tres criterios de segmentación de mercados que puede utilizar una empresa, describiendo en qué consiste cada uno de ellos. [1,25 puntos]

Solución

a) Compare las formas jurıˊdicas de la empresa individual y la Sociedad Limitada, valorando sus ventajas e inconvenientes. [1,25 puntos]

La comparación se ordena en cuatro planos: personalidad jurídica, responsabilidad, capital y constitución, y fiscalidad.

Personalidad jurídica. El empresario individual es una persona física que actúa en nombre propio; no existe una persona jurídica distinta de él, de modo que la empresa y el titular son lo mismo. La sociedad limitada es una persona jurídica independiente de sus socios, con patrimonio, nombre y domicilio propios, que contrata y responde por sí misma.

Responsabilidad. Es la diferencia decisiva. El empresario individual responde de las deudas del negocio con todos sus bienes presentes y futuros, sin límite ni separación entre el patrimonio empresarial y el familiar. En la sociedad limitada responde la sociedad con su patrimonio y los socios solo arriesgan lo aportado. Esa limitación es la gran ventaja de la sociedad y el gran inconveniente del empresario individual, y es la que determina la elección en cuanto el negocio exige alguna inversión relevante o soporta riesgos apreciables.

Capital y constitución. El empresario individual no necesita capital mínimo alguno y puede empezar a operar con el alta censal en Hacienda y el alta en el régimen especial de trabajadores autónomos: es inmediato y barato. La sociedad limitada exige un capital mínimo de 1 € desde la Ley 18/2022, íntegramente desembolsado, escritura pública ante notario, estatutos e inscripción en el Registro Mercantil, además de obligaciones contables y de depósito de cuentas anuales más exigentes. La sencillez y la agilidad son, pues, la ventaja del empresario individual, y la complejidad y el coste su contrapartida en la sociedad.

Fiscalidad y financiación. El empresario individual tributa en el impuesto sobre la renta de las personas físicas con una escala progresiva, lo que resulta favorable con beneficios bajos y desventajoso cuando son altos, porque el tipo marginal supera al tipo del impuesto sobre sociedades que paga la limitada. Además, la sociedad puede incorporar nuevos socios y ampliar capital, mientras que el empresario individual depende de sus recursos y del crédito que obtenga a título personal, con lo que su capacidad de crecimiento es mucho menor.

En conjunto, la empresa individual conviene a negocios pequeños, de poca inversión y riesgo limitado, en los que la agilidad y el ahorro de trámites pesan más que la protección patrimonial; la sociedad limitada conviene en cuanto el proyecto crece, incorpora socios o compromete un patrimonio que el emprendedor no puede permitirse perder.


b) Identifique al menos tres criterios de segmentacioˊn de mercados que puede utilizar una empresa, describiendo en queˊ consiste cada uno de ellos. [1,25 puntos]

Segmentar un mercado consiste en dividirlo en grupos de consumidores lo más homogéneos posible entre sí y lo más distintos posible de los demás, con el fin de dirigirse a cada grupo con una oferta adaptada. Los criterios más utilizados son los siguientes.

Criterio geográfico. Divide el mercado según el lugar de residencia del consumidor: país, región, provincia, tamaño del municipio, clima o carácter urbano o rural. Se apoya en la idea de que las necesidades y los hábitos de consumo varían de un territorio a otro, lo que explica que una misma marca de alimentación adapte sus recetas o su publicidad a cada país.

Criterio demográfico. Divide el mercado según las características objetivas de la población: edad, sexo, tamaño y ciclo de vida de la familia, nivel de renta, ocupación, nivel de estudios, religión o nacionalidad. Es el criterio más usado, porque las variables son fáciles de medir y suelen guardar buena relación con el consumo: la ropa infantil, los seguros de decesos o los cursos de idiomas se dirigen a segmentos definidos así.

Criterio psicográfico. Divide el mercado según la personalidad, el estilo de vida, los valores o la clase social del consumidor. Explica por qué personas con la misma edad y renta compran cosas muy distintas, y es el criterio en el que se apoyan las marcas que venden una identidad más que un producto, como las de deporte, automoción o moda.

Criterio conductual o de comportamiento de compra. Divide el mercado según la relación del consumidor con el producto: el motivo de la compra, la frecuencia y el volumen de consumo, el grado de fidelidad a la marca, el beneficio que busca o la sensibilidad al precio y a las promociones. Es el que fundamenta los programas de fidelización, que distinguen al cliente ocasional del cliente habitual.

Para que una segmentación sea útil, los segmentos resultantes han de ser medibles, accesibles, suficientemente grandes para resultar rentables y estables en el tiempo; en la práctica las empresas combinan varios criterios a la vez.

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