En disolución acuosa, los monosacáridos de cinco y seis carbonos no permanecen en cadena abierta: se cierran sobre sí mismos formando un anillo. La reacción es la formación de un
entre el grupo carbonilo y uno de los hidroxilos de la propia molécula.
En la D-ribosa, el grupo carbonilo es el aldehído del
, y el hidroxilo que lo ataca es el del
. Al formarse el enlace, el oxígeno del C4 queda haciendo de puente entre el C1 y el C4:

El anillo resultante tiene
—cuatro carbonos (C1, C2, C3 y C4) y un oxígeno—, la misma estructura que el furano, y por eso la forma cerrada se llama
. El C5, con su
, queda fuera del anillo, unido al C4.
El detalle importante es que el
deja de ser un carbono carbonílico y pasa a llevar cuatro sustituyentes distintos: se convierte en un carbono asimétrico nuevo, llamado
. Según hacia dónde quede su
se obtienen dos isómeros:
si el
anomérico queda al mismo lado que el del carbono que fija la serie (hacia abajo en la proyección de Haworth) y
si queda al lado contrario (hacia arriba). En el ARN, la ribosa aparece siempre en la forma
-D-ribofuranosa.
Los glúcidos son el combustible celular de uso inmediato y también la forma habitual de almacenar esa energía a corto plazo. La
es el ejemplo claro: es el sustrato de la glucólisis y la molécula que la sangre reparte a todas las células; su oxidación completa rinde unos 30 ATP. Como reserva, el
en los vegetales y el
en los animales son polisacáridos ramificados que acumulan miles de glucosas y las liberan cuando hacen falta.
Otros polisacáridos, con enlaces
que las enzimas digestivas no rompen, forman fibras resistentes. La
—polímero de glucosa con enlaces
— es el componente principal de la pared celular vegetal, y la
—polímero de N-acetilglucosamina— forma el exoesqueleto de los artrópodos y la pared de los hongos.
Cabría añadir una tercera, la de
: los oligosacáridos del glucocáliz, unidos a proteínas y lípidos de la membrana, son las etiquetas que identifican a la célula, como ocurre con los antígenos del sistema ABO.