El procedimiento es siempre el mismo: se cuentan los electrones de valencia de todos los átomos, se colocan los enlaces con el átomo central y se reparten los electrones que sobran como pares libres, empezando por los átomos más electronegativos, hasta completar el octeto.

Electrones de valencia:
, es decir, 4 pares. Tres de ellos son los enlaces
y el cuarto queda como par libre sobre el nitrógeno, que así completa su octeto (los hidrógenos se conforman con dos electrones). La geometría es piramidal trigonal.

Electrones de valencia:
, dos pares, que son los dos enlaces
. No sobra ninguno, de modo que el berilio se queda con solo cuatro electrones a su alrededor: es una de las excepciones clásicas a la regla del octeto (octeto incompleto). La molécula es lineal.

Electrones de valencia:
, o sea 10 pares. Dos son los enlaces
, seis se reparten como pares libres sobre los flúores (tres cada uno) y los dos restantes quedan sobre el oxígeno. La molécula es angular.

Electrones de valencia:
, 13 pares. Tres enlaces
, nueve pares libres sobre los flúores y uno sobre el fósforo. Como el amoníaco, es piramidal trigonal.

Electrones de valencia:
, 16 pares: cuatro enlaces
y doce pares libres, tres sobre cada flúor. El carbono completa el octeto con los cuatro enlaces y la molécula es tetraédrica.
De las cinco especies, la única que no cumple la regla del octeto es el
, y esa es la razón de su marcado carácter de ácido de Lewis: le faltan electrones y tiende a aceptarlos.