Se cuentan los electrones de valencia del átomo central y se descuentan los que emplea en formar enlaces; el resto quedan como pares solitarios.
El azufre pertenece al grupo 16 y tiene seis electrones de valencia. En el
comparte dos con los dos hidrógenos:
El fósforo pertenece al grupo 15 y tiene cinco electrones de valencia. En el
comparte tres con los tres flúor:
Las dos moléculas tienen pares de electrones sin compartir sobre el átomo central: dos en el sulfuro de hidrógeno y uno en el trifluoruro de fósforo.
La geometría se deduce con la teoría de repulsión de los pares de electrones de la capa de valencia, que coloca las direcciones electrónicas lo más separadas posible.
Cuatro direcciones se disponen hacia los vértices de un tetraedro, lo que corresponde a una hibridación
del fósforo. Ahora bien, la geometría molecular solo tiene en cuenta las posiciones de los átomos, no la del par solitario.
Con tres flúor en tres vértices y el par solitario en el cuarto, la molécula de
es una pirámide trigonal. Además, el par solitario ocupa más espacio que los enlazantes y comprime los ángulos por debajo de los
del tetraedro regular.
Contamos de nuevo las direcciones electrónicas alrededor del átomo central.
Cuatro direcciones exigen cuatro orbitales híbridos equivalentes, que se obtienen combinando el orbital
con los tres
del azufre.
La hibridación del azufre en el
es
, con disposición tetraédrica de los pares y geometría molecular angular.
La polaridad de una molécula no depende solo de la de sus enlaces, sino también de cómo estén orientados en el espacio: es la suma vectorial de los momentos dipolares de enlace.
Cada enlace B–F es marcadamente polar, porque el flúor es el elemento más electronegativo y atrae hacia sí la densidad electrónica.
Tres direcciones se separan al máximo en un plano, con ángulos de
: la molécula es triangular plana y perfectamente simétrica.
Los tres vectores, iguales en módulo y a
entre sí, se anulan. Por eso el
es apolar a pesar de tener tres enlaces polares.