La afirmación es verdadera.
Las dos son sustancias moleculares apolares: en ambas el átomo central es un carbono con hibridación
y geometría tetraédrica, de modo que los momentos dipolares de los cuatro enlaces se anulan entre sí. Las únicas fuerzas que mantienen unidas sus moléculas son, por tanto, las de dispersión de London.
Esas fuerzas son tanto más intensas cuanto mayor es el volumen y la masa molecular de la molécula, porque la nube electrónica se deforma con más facilidad.
El tetracloruro de carbono presenta fuerzas intermoleculares más intensas y hace falta más energía para separar sus moléculas, así que funde a mayor temperatura que el metano.
La afirmación es verdadera.
Una sustancia se disuelve bien en otra cuando las fuerzas intermoleculares que se establecen entre ambas son parecidas a las que hay que romper: es la regla de que lo semejante disuelve a lo semejante.
El agua es una molécula polar y sus moléculas se asocian mediante enlaces de hidrógeno, que son fuerzas muy intensas. El
es apolar y solo puede establecer con el agua fuerzas de dispersión, mucho más débiles, que no compensan la energía necesaria para romper los enlaces de hidrógeno del disolvente.
Por eso el tetracloruro de carbono es prácticamente insoluble en agua, y sí lo es en disolventes apolares.
La afirmación es falsa.
El boro tiene tres electrones de valencia
y los comparte con tres átomos de flúor, sin que le quede ningún par solitario. Su estructura de Lewis muestra, por tanto, tres pares enlazantes y ninguno no enlazante.
Tres direcciones electrónicas se separan al máximo en un plano formando ángulos de
, lo que corresponde a una hibridación
y a una geometría triangular plana, no a una
, que exigiría cuatro direcciones y ángulos de
.
La afirmación es falsa.
Para conducir la corriente eléctrica hace falta que existan cargas libres capaces de desplazarse: electrones deslocalizados, como en los metales, o iones con movilidad, como en las sales fundidas o en disolución.
El trifluoruro de boro es una sustancia molecular formada por moléculas discretas unidas entre sí por fuerzas de dispersión. Sus electrones están localizados en los enlaces covalentes B–F y no hay iones.
Al no disponer ni de electrones deslocalizados ni de iones móviles, el
no conduce la electricidad ni en estado gaseoso ni líquido.