Cuando un agente extraño, como el virus SARS-CoV-2, logra penetrar en el interior de una persona, se ponen en marcha diversos mecanismos de defensa. Explique los mecanismos inespecíficos que responden a la invasión del virus. [1 punto]
Los mecanismos inespecíficos o innatos son los que actúan igual frente a cualquier agente extraño, sin distinguir de cuál se trata, de forma inmediata y sin dejar memoria. Se ordenan en dos líneas.
La primera línea son las barreras externas, que impiden la entrada. La piel, con su epidermis queratinizada, su pH ácido y su flora saprofita competidora; y las mucosas, que en el caso de un virus respiratorio son la barrera decisiva: el moco atrapa las partículas y el epitelio ciliado las arrastra hacia la faringe, además de contener lisozima e inmunoglobulina A. A ellas se suman secreciones como las lágrimas, la saliva y el jugo gástrico.
La segunda línea actúa cuando el agente ha atravesado las barreras, y comprende varios mecanismos que funcionan a la vez.
El interferón es especialmente relevante frente a un virus. Cualquier célula infectada lo sintetiza y lo libera, y en las células vecinas induce un estado antiviral: bloquea la síntesis de proteínas víricas y activa enzimas que degradan su ARN. Actúa frente a cualquier virus, no solo frente al que lo ha provocado, y es la defensa más rápida y específica de este tipo de infección.
La inflamación se desencadena en el tejido dañado: los mastocitos liberan histamina, que dilata los capilares y aumenta su permeabilidad. De ahí el enrojecimiento, el calor, la hinchazón y el dolor. Su finalidad es que lleguen al foco más sangre, más proteínas plasmáticas y sobre todo más células defensivas.
La fagocitosis la realizan los neutrófilos, primeros en llegar, y los macrófagos, que engloban y digieren microorganismos, células infectadas y restos celulares. Los macrófagos y las células dendríticas actúan además como células presentadoras de antígeno, y con ello encienden la respuesta específica.
Las células NK destruyen por contacto las células infectadas y las tumorales, sin necesidad de reconocimiento previo; detectan precisamente a las células que han dejado de exhibir las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad, cosa que muchos virus provocan para esconderse.
El sistema del complemento, un conjunto de proteínas plasmáticas que se activan en cascada, perfora las membranas mediante su complejo de ataque, favorece la fagocitosis por opsonización y atrae a los fagocitos.
Y la fiebre, provocada por las citocinas que liberan los macrófagos, que dificulta la multiplicación del patógeno y acelera las reacciones defensivas.
Conviene añadir una observación clínica: en la COVID-19 grave, buena parte del daño pulmonar no lo causa el virus directamente, sino una reacción inflamatoria desmedida, la llamada tormenta de citocinas. La respuesta inespecífica protege, pero su exceso también enferma.