Distinga entre los siguientes términos: bacteria/bacteriófago, virus/viroides/priones, microorganismo patógeno/oportunista. [1 punto]
Bacteria y bacteriófago. Una bacteria es un ser vivo unicelular procariota: tiene membrana plasmática, pared celular, citoplasma con ribosomas
y un cromosoma circular en el nucleoide, y posee metabolismo propio y capacidad de dividirse por bipartición. Un bacteriófago, en cambio, es un virus que infecta bacterias: no es un ser vivo, sino ácido nucleico envuelto en una cápsida, normalmente con cabeza icosaédrica, cola contráctil y fibras caudales. La relación entre ambos es de parásito a huésped: el fago inyecta su material genético en la bacteria y la obliga a fabricar copias de él, ya sea de inmediato —ciclo lítico— o tras integrarse en su cromosoma —ciclo lisogénico.
Virus, viroides y priones. Los tres son formas acelulares y ninguno se considera un ser vivo, pero difieren en su composición.
| | | Composición | Ácido nucleico más cápsida proteica | Solo ARN circular pequeño, desnudo | Solo proteína, sin ácido nucleico Cómo se propaga | La célula fabrica copias de su genoma y sus proteínas | Se replica con las polimerasas de la célula vegetal | Induce a la proteína normal del huésped a plegarse mal A quién afecta | Animales, plantas, hongos y bacterias | Solo plantas | Animales y ser humano Ejemplo | Gripe, VIH | Viroide del tubérculo fusiforme de la patata | Encefalopatía espongiforme bovina |
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La diferencia de fondo es la naturaleza de lo que transmiten: virus y viroides transmiten una secuencia de ácido nucleico, como cualquier ser vivo; el prion transmite una conformación, la forma anómala de plegarse de una proteína propia del huésped. Ese hallazgo de Prusiner obligó a admitir que puede propagarse información biológica sin ácido nucleico de por medio.
Microorganismo patógeno y oportunista. Un microorganismo patógeno es el capaz de causar enfermedad en un huésped sano, con las defensas en condiciones normales; para ello dispone de factores de virulencia: capacidad de adherirse, de invadir, de resistir la fagocitosis y, con frecuencia, de producir toxinas. Son ejemplos
o
.
Un microorganismo oportunista, en cambio, no suele causar enfermedad —muchos forman parte de nuestra flora habitual— y solo se vuelve patógeno cuando las defensas del huésped fallan o cuando alcanza un lugar del cuerpo que no le corresponde: inmunodeficiencias, tratamientos inmunosupresores, diabetes, heridas, catéteres o tratamientos prolongados con antibióticos. Son ejemplos
,
o la propia
cuando alcanza la vejiga. El oportunista se define, por tanto, menos por lo que él es que por el estado del huésped.