Biología · Inmunidad innata y adaptativa · La Rioja · 2021
Ejercicio resuelto de Inmunidad innata y adaptativa · Biología
Como en cualquier otra infección, el sistema inmunitario humano reacciona ante la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 con diferentes «armas» y en distintas etapas. Hay una respuesta innata (inmunidad innata) y una adquirida. Explique las principales diferencias entre ambos tipos de inmunidad. [1 punto]
Solución
| | Especificidad | Ninguna: actúa igual frente a cualquier agente extraño | Total: se dirige contra el antígeno concreto que la ha provocado Rapidez | Inmediata, de minutos a horas | Lenta: de cuatro a siete días en el primer contacto Memoria | No la tiene: responde igual la primera vez y la centésima | Sí: deja células de memoria y la respuesta secundaria es mucho más rápida e intensa Origen | Se nace con ella | Se adquiere a lo largo de la vida, tras el contacto con los antígenos Componentes | Barreras —piel, mucosas, lisozima, flora—, inflamación, fagocitosis, complemento, interferón, células NK | Linfocitos B y T, anticuerpos, células presentadoras de antígeno, interleucinas Diversidad | Reconoce unos pocos patrones comunes a muchos microbios | Reconoce millones de antígenos distintos, uno por clon de linfocito |
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Aplicado al SARS-CoV-2, el curso de la respuesta es el siguiente.
Primero actúa la inmunidad innata. Las mucosas respiratorias y su epitelio ciliado son la primera barrera; si el virus la atraviesa, las células infectadas producen interferón, que induce en las células vecinas un estado antiviral; los macrófagos fagocitan restos y liberan citocinas que desencadenan la inflamación, y las células NK destruyen células infectadas. Esta respuesta es la que contiene la infección en los primeros días, y su eficacia explica en buena medida por qué unas personas cursan la enfermedad de forma leve y otras no. Conviene añadir que su exceso también hace daño: la llamada tormenta de citocinas, una reacción inflamatoria desmedida, fue responsable de muchos de los casos graves.
Después entra la inmunidad adquirida. Las células dendríticas presentan los antígenos víricos a los linfocitos T colaboradores, que activan a los linfocitos B específicos —que se diferencian en células plasmáticas y producen anticuerpos neutralizantes contra la proteína S— y a los linfocitos T citotóxicos, que destruyen las células infectadas. De ambas ramas quedan células de memoria.
Las dos no son compartimentos estancos, sino fases sucesivas y coordinadas de una misma defensa: la innata contiene y da tiempo, y además presenta los antígenos que ponen en marcha la adquirida; la adquirida resuelve la infección y deja la protección para el futuro. Las vacunas actúan precisamente sobre la segunda: proporcionan el antígeno sin la enfermedad para que la memoria se genere de antemano.
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