Las alergias son un tipo de patología muy generalizada ligada al sistema inmune.
a) ¿Qué son las alergias? [0,3 puntos]
b) Explique las causas y los síntomas más frecuentes de alergias. [0,4 puntos]
c) ¿Por qué es normal que los síntomas sean mucho más graves en las segundas o sucesivas veces de exposición a un alérgeno? [0,3 puntos]
Las alergias, o reacciones de hipersensibilidad de tipo I, son respuestas inmunitarias exageradas y desproporcionadas frente a sustancias que en sí mismas son inofensivas, llamadas alérgenos.
El problema no está, por tanto, en el agente, sino en la respuesta: el sistema inmunitario reacciona con la misma intensidad con que lo haría frente a un patógeno peligroso, y el daño lo produce esa reacción y no la sustancia. Se trata de un fallo en la regulación de la respuesta, y afecta a un porcentaje creciente de la población de los países desarrollados.
La causa inmediata es la liberación masiva de histamina y de otros mediadores por parte de los mastocitos y los basófilos.
El mecanismo tiene dos tiempos. En el primer contacto, el alérgeno induce la producción de anticuerpos de la clase IgE, que se fijan por su fragmento Fc a la membrana de los mastocitos de los tejidos y de los basófilos de la sangre: el individuo queda sensibilizado, sin notar nada. En un contacto posterior, el alérgeno se une a esas IgE de la superficie y las entrecruza, lo que provoca la degranulación de la célula y la salida brusca de histamina, leucotrienos y prostaglandinas.
Esos mediadores dilatan los capilares, aumentan su permeabilidad, estimulan la secreción de moco y contraen la musculatura lisa. De ahí los síntomas: estornudos, rinorrea y congestión nasal, picor y lagrimeo en la conjuntivitis, urticaria y eccema en la piel, tos, sibilancias y dificultad respiratoria en el asma, y náuseas, vómitos y diarrea en la alergia alimentaria.
Los alérgenos más frecuentes son el polen de las gramíneas y los olivos, los ácaros del polvo, los epitelios de animales, los hongos, algunos alimentos —marisco, huevo, leche, frutos secos—, el veneno de abejas y avispas y medicamentos como la penicilina. En su aparición influye una predisposición genética, la atopia, junto con factores ambientales.
Porque el primer contacto no produce síntomas: solo sensibiliza. En él, la respuesta primaria genera las IgE específicas, que van a fijarse sobre los mastocitos y los basófilos y quedan allí a la espera; el individuo no nota nada, pero queda cargado.
En el segundo contacto y en los sucesivos, el alérgeno encuentra esas IgE ya montadas sobre las células y las entrecruza de inmediato, con lo que la degranulación es masiva e instantánea: los síntomas aparecen en minutos.
A eso se suma la memoria inmunológica. Cada exposición desencadena una respuesta secundaria que produce más IgE y de mayor afinidad, y aumenta el número de mastocitos sensibilizados. Por eso la reacción tiende a ser más intensa cada vez, y por eso una persona puede pasar de una molestia leve a una reacción grave, e incluso a un shock anafiláctico, tras varias exposiciones sucesivas al mismo alérgeno.