La celulosa es un glúcido, concretamente un polisacárido, y dentro de ellos un homopolisacárido, porque está formada por un único tipo de monómero: la
-D-glucosa. Es una molécula lineal, sin ramificar y de masa molecular muy elevada.
Su función es estructural. Forma la pared celular de las células vegetales, donde sus cadenas se asocian en haces paralelos —las microfibrillas— unidos por puentes de hidrógeno, lo que da a la pared una resistencia a la tracción comparable a la del acero. Gracias a ella la célula vegetal mantiene su forma y soporta la presión de turgencia sin romperse. Se localiza, por tanto, en la pared celular de vegetales y algas; es el compuesto orgánico más abundante de la biosfera.
El enlace entre sus monómeros es el O-glucosídico, y es de tipo
: se establece entre el hidroxilo del carbono anomérico de una glucosa, en configuración beta, y el hidroxilo del carbono 4 de la siguiente. Que sea beta obliga a girar 180 grados cada glucosa respecto a la anterior, y eso es lo que hace que la cadena quede recta y pueda apilarse en fibras. También explica que la mayoría de los animales no puedan digerirla: nos falta la celulasa.
La unidad monomérica del almidón es la
-D-glucosa, la misma hexosa que en la celulosa pero en la otra configuración anomérica.
El almidón no es un polímero único, sino la mezcla de dos:
| | |
|---|
| Amilosa (en torno al 25 %) | Cadena lineal, enrollada en hélice | Solo |
| Amilopectina (en torno al 75 %) | Cadena ramificada, con una ramificación cada 24 o 30 residuos | en los tramos lineales y en los puntos de ramificación |
Los dos enlaces son O-glucosídicos y de tipo alfa. La configuración alfa hace que la cadena se curve en lugar de quedar recta, así que el almidón forma gránulos compactos en vez de fibras, y es hidrolizable por las amilasas.
Se encuentra en las células vegetales, almacenado en los amiloplastos —plastos incoloros abundantes en semillas, tubérculos y raíces—, y su función es de reserva energética: es el almacén de glucosa de la planta. Al ser un polímero insoluble y osmóticamente casi inerte, permite guardar muchísima glucosa sin alterar la presión osmótica del citosol, y liberarla cuando haga falta.
Así, la misma glucosa da lugar a dos polisacáridos muy distintos: con enlace alfa, la reserva; con enlace beta, la estructura.