a) Indica a qué tipo de biomoléculas pertenecen el glucógeno, el almidón, la celulosa y la quitina.
b) ¿En qué organismos vivos se encuentran cada uno de ellos?
c) ¿Qué función desempeñan cada uno de ellos?
Los cuatro son glúcidos, y dentro de ellos polisacáridos: polímeros formados por muchas unidades de monosacárido unidas por enlaces O-glucosídicos. Son además homopolisacáridos, porque cada uno está formado por un único tipo de monómero.
El glucógeno se encuentra en los animales, almacenado sobre todo en el hígado y en el músculo esquelético; también aparece en los hongos y en algunas bacterias.
El almidón se encuentra en los vegetales, acumulado en amiloplastos, tubérculos, raíces y semillas.
La celulosa se encuentra en los vegetales, formando la pared celular; es la molécula orgánica más abundante de la biosfera.
La quitina se encuentra en los artrópodos —insectos, arácnidos y crustáceos—, formando el exoesqueleto, y en los hongos, formando la pared celular.
El glucógeno y el almidón desempeñan una función de reserva energética, el primero en los animales y el segundo en los vegetales. Ambos están formados por glucosas unidas por enlaces
, con ramificaciones
—mucho más frecuentes en el glucógeno—, y esa configuración
curva la cadena y la enrolla en hélice, dando moléculas compactas, insolubles y fáciles de hidrolizar cuando hace falta glucosa.
La celulosa y la quitina desempeñan una función estructural. Ambas están formadas por unidades unidas mediante enlaces
—
-D-glucosa en la celulosa, N-acetil-D-glucosamina en la quitina—, y esa configuración
hace que las cadenas sean rectas y puedan disponerse paralelas, unidas entre sí por numerosos puentes de hidrógeno que forman microfibrillas de gran resistencia mecánica.
La comparación deja clara la idea de fondo: con el mismo monómero, la simple diferencia entre el enlace
y el
decide si el polisacárido sirve para almacenar o para sostener.