Una célula procariota, concretamente una bacteria con forma de bacilo.
Se reconoce porque carece de núcleo —su material genético es una molécula de DNA circular libre en el citoplasma— y de orgánulos membranosos, y porque presenta estructuras exclusivas de este tipo celular, como la pared de peptidoglucano, la cápsula y el flagelo bacteriano.
: el flagelo, el apéndice largo y ondulado que sobresale de la célula y le permite desplazarse.
: la membrana plasmática, la capa más interna de la envoltura.
: la pared celular, de peptidoglucano o mureína, situada por fuera de la membrana.
: la cápsula, la cubierta más externa, de naturaleza mucosa.
: los ribosomas, los pequeños gránulos dispersos por el citoplasma.
: el cromosoma bacteriano, la molécula de DNA circular que forma el nucleoide.
Los ribosomas bacterianos son orgánulos no membranosos formados por RNA ribosómico y proteínas —de ahí que se llamen ribonucleoproteínas—, con un coeficiente de sedimentación de
.
Constan de dos subunidades que solo se ensamblan en el momento de traducir: la menor, de
, con un rRNA
y unas veintiuna proteínas, y la mayor, de
, con dos rRNA —
y
— y unas treinta y cuatro proteínas. Conviene notar que los coeficientes no son aditivos:
y
dan
porque la sedimentación depende de la masa y de la forma.
En el ribosoma completo se distinguen tres sitios de unión para el tRNA: el A, por donde entra el aminoacil-tRNA; el P, que aloja el tRNA con la cadena en formación; y el E, por donde sale el tRNA descargado. Su función es la síntesis de proteínas.
Su diferencia con los ribosomas
del citosol eucariota tiene una consecuencia práctica importante: permite que antibióticos como el cloranfenicol o la estreptomicina bloqueen la traducción bacteriana sin afectar a la del paciente.