a) Define los conceptos de osmosis y diálisis.
b) Explica cómo intervienen en la concentración de sales de las células.
c) Explica qué es la plasmólisis y en qué tipo de células se puede observar este proceso.
La ósmosis es el paso de agua a través de una membrana semipermeable —permeable al disolvente pero no a los solutos— desde la disolución más diluida hacia la más concentrada, hasta igualar ambas concentraciones. Lo que se mueve es el disolvente, no el soluto.
La diálisis es el paso de solutos de pequeño tamaño a través de una membrana dialítica, que los deja pasar pero retiene las macromoléculas, desde donde están más concentrados hacia donde lo están menos. Aquí lo que se mueve es el soluto.
En ambos casos se trata de procesos pasivos, espontáneos y sin gasto de energía, que ocurren a favor del gradiente de concentración.
La concentración de sales del interior celular es el resultado del equilibrio entre ambos fenómenos y del transporte activo que la célula ejerce.
La diálisis permite el intercambio de iones y de moléculas pequeñas con el medio, de modo que las sales tienden a repartirse a uno y otro lado de la membrana según su gradiente; las proteínas y demás macromoléculas, en cambio, quedan retenidas dentro.
La ósmosis actúa sobre el disolvente y, por tanto, sobre la concentración: si la célula está en un medio hipertónico, sale agua y las sales del interior se concentran; si está en uno hipotónico, entra agua y se diluyen. Ese es el mecanismo por el que un cambio del medio externo altera la composición interna sin que haya entrado ni salido una sola sal.
La célula corrige ese equilibrio mediante bombas de transporte activo, como la de sodio-potasio, que mantienen las concentraciones iónicas características del citoplasma en contra de sus gradientes y a costa de ATP.
La plasmólisis es la separación de la membrana plasmática respecto de la pared celular que se produce cuando una célula se coloca en un medio hipertónico: el agua sale por ósmosis, la vacuola se contrae y el protoplasto se retrae, mientras la pared, rígida, permanece en su sitio.
Se observa, por tanto, en las células que tienen pared celular: las vegetales, y también las de hongos y bacterias. Es reversible: si la célula plasmolizada se devuelve a un medio hipotónico, el agua vuelve a entrar y recupera la turgencia, proceso llamado desplasmólisis o turgescencia.
En las células animales, que carecen de pared, el fenómeno equivalente no es la plasmólisis sino la crenación: la célula entera se arruga y se deforma, porque no hay ninguna estructura rígida de la que la membrana pueda separarse.