Los gemelos univitelinos presentan un genoma idéntico. En una pareja de gemelos univitelinos que se infectaron simultáneamente con SARS-CoV2, sin embargo, uno de ellos produjo una gran cantidad de anticuerpos en una semana, que el otro gemelo tardó tres semanas en producir. Razone del modo más completo posible los posibles escenarios que justificarían este comportamiento. [1,25 puntos]
Los datos que hay que explicar son dos: los gemelos tienen el mismo genoma y, sin embargo, uno monta una respuesta rápida y abundante en una semana y el otro tarda tres. Esas cifras son justamente las de una respuesta secundaria frente a una primaria, y ese es el escenario principal.
PRIMER ESCENARIO, el más probable: uno de los gemelos ya había tenido contacto previo con el antígeno y el otro no. Una respuesta inmunitaria PRIMARIA, la que se produce la primera vez que se encuentra un antígeno, tarda de una a tres semanas: hay que seleccionar el clon de linfocitos adecuado, expandirlo, diferenciarlo a células plasmáticas y madurar la afinidad de los anticuerpos, que al principio son inmunoglobulinas M y solo después cambian a G. Una respuesta SECUNDARIA, en cambio, arranca en días y alcanza títulos mucho mayores, porque los linfocitos de MEMORIA que quedaron del primer contacto están ya seleccionados y solo tienen que proliferar. El gemelo rápido, por tanto, habría estado expuesto antes: por una infección previa —incluso asintomática— o por una VACUNACIÓN. Ese es el escenario que mejor encaja con los tiempos del enunciado.
SEGUNDO ESCENARIO: aunque el genoma sea idéntico, el REPERTORIO DE LINFOCITOS no lo es. Este punto es el importante y suele pasarse por alto. Los receptores de los linfocitos B y T no están escritos gen a gen en el genoma: se generan durante la maduración por recombinación somática AL AZAR de los segmentos V, D y J, más mutaciones e imprecisiones en las uniones. Dos individuos con el mismo ADN desarrollan, por tanto, repertorios distintos, y puede ocurrir que uno tenga por azar un clon con un receptor de alta afinidad para un epítopo del virus y el otro no lo tenga o lo tenga peor. La inmunidad adaptativa es, en este sentido, irrepetible incluso entre clones.
TERCER ESCENARIO: diferencias EPIGENÉTICAS. El mismo genoma no significa la misma expresión. Los patrones de metilación del ADN y de modificación de histonas divergen entre gemelos a lo largo de la vida por efecto del ambiente, y afectan a genes de citoquinas, de receptores y del complejo principal de histocompatibilidad. A eso se suma la llamada inmunidad innata entrenada: infecciones anteriores dejan a los macrófagos reprogramados y más reactivos.
CUARTO ESCENARIO: diferencias en la EXPOSICIÓN y en el estado del organismo. Aunque se infectaran a la vez, pueden haber recibido dosis infectantes distintas, por vías distintas —nasal o conjuntival— o en localizaciones distintas, y eso cambia la rapidez con que el antígeno llega a los ganglios y es presentado. Y el estado general influye mucho: sueño, estrés, nutrición, ejercicio, consumo de tabaco o alcohol, tratamientos con corticoides o inmunosupresores, o la presencia de otra infección simultánea, todo ello modula la velocidad de la respuesta. También la microbiota, que en gemelos adultos ya es distinta, influye en la maduración del sistema inmunitario.
En conclusión: el genoma fija el marco dentro del cual el sistema inmunitario puede funcionar, pero la respuesta concreta la determinan la historia inmunológica del individuo —sobre todo si existe o no memoria previa—, el azar de la generación de su repertorio de linfocitos y el estado en que se encuentra su organismo en el momento de la infección. Dos genomas idénticos no producen dos sistemas inmunitarios idénticos.