La espontaneidad la decide el signo de la energía libre:
Para el signo de la entropía basta mirar la variación de moles gaseosos, que es lo que más pesa en el desorden. Aquí se pasa de 2 moles de gas a 1, luego
.
El primer término favorece la espontaneidad y el segundo la penaliza, y este crece con la temperatura. La reacción será espontánea a temperaturas bajas, mientras se cumpla:
Se pasa de 3 moles gaseosos a 2, de modo que el desorden disminuye y
. La entalpía, además, es positiva.
Los dos términos son positivos y su suma no puede hacerse negativa por mucho que se cambie la temperatura. Esta reacción no es espontánea a ninguna temperatura.
Aquí todas las especies son gaseosas y el recuento sale a favor de los productos:
El desorden aumenta, luego
, y la entalpía es negativa:
Los dos términos empujan en el mismo sentido, de modo que la diferencia es negativa sea cual sea la temperatura: el proceso es espontáneo a cualquier temperatura.
En los reactivos solo hay sólido y en los productos aparece 1 mol de gas, así que el desorden aumenta y
. La entalpía es positiva.
Ahora el término entrópico es el que favorece la espontaneidad, y crece con la temperatura. La reacción será espontánea a temperaturas altas, en cuanto se cumpla: