En cada molécula se cuentan los electrones de valencia disponibles y se reparten en enlaces y pares libres hasta completar los octetos, salvo en las excepciones que se señalan.

: el fósforo aporta 5 electrones de valencia y cada cloro 7, en total 40. El fósforo forma cinco enlaces simples y no le queda ningún par libre. Es una excepción al octeto por exceso: queda rodeado de 10 electrones, algo que puede hacer porque es del tercer periodo y dispone de orbitales
.
: el nitrógeno aporta 5 y cada hidrógeno 1, en total 8. Forma tres enlaces y
.
: el boro aporta 3 y cada cloro 7, en total 24. El boro emplea sus tres electrones en tres enlaces y no le queda ningún par libre. Es una excepción al octeto por defecto: se queda con solo 6 electrones.
: el oxígeno aporta 6 y cada hidrógeno 1, en total 8. Forma dos enlaces y
.
La regla es siempre la misma: se cuentan todos los pares que rodean al átomo central, enlazantes y no enlazantes, porque todos se repelen; se colocan lo más separados posible; y después se mira solo dónde han quedado los átomos.
: cinco pares enlazantes y ninguno libre. Se disponen en una
, con tres cloros ecuatoriales a 120° y dos axiales a 90° del plano ecuatorial.
: cuatro pares en total, tres de enlace y uno libre. La disposición de los pares es tetraédrica, pero la geometría molecular es una
. El par libre ocupa más espacio y cierra el ángulo por debajo de 109,5°, hasta unos 107°.
: tres pares enlazantes y ninguno libre. Geometría
, con ángulos de 120°.
: cuatro pares, dos de enlace y dos libres. La disposición sigue siendo tetraédrica y la geometría molecular,
. Ahora son dos los pares libres que comprimen el ángulo, que baja hasta unos 104,5°.
La comparación entre el amoníaco y el agua es la que mejor ilustra la teoría: los dos tienen cuatro pares alrededor del átomo central y sin embargo se ven distintos, porque lo que se dibuja son los átomos y no los pares libres.